Domingo, 23 de Agosto 2026

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Los encantos de la vigorexia

Por: Carlos Enrigue

Los encantos de la vigorexia

Los encantos de la vigorexia

No sé si a usted le suceda o nada más a mí, que el mundo cambió y de ser un aficionado a los deportes, que lo soy por mi poca habilidad —he intentado practicarlos todos—, pero no por vicio sino por entusiasmos deportivos. Actualmente la gente no es aficionada a los deportes sino a la vigorexia. Cualquier deporte que a un hombre normal no lo lleve a las cercanías del infarto y a ver la muerte de frente, ese no es deportista sino vigoréxico.

Y le enumero síntomas: si usted se mete a bañar en la playa de Santiaguito, donde el común de los mortales se pone a ballenear en la orilla, llenándose los chones de arena y si usted no quiere más que cruzar a nado para llegar hasta el puerto de Manzanillo y, de ser posible, regresar nadando la misma distancia, en medio de tiburones y malaguas, usted es vigoréxico. Si usted sencillamente al llegar a la playa decide recordar un día que en la primaria participó en un juego de futbol y siente deseos de echar una cascarita playera de donde usted saldrá cuando menos con un esguince, si no es que con una fractura expuesta, es por sufrir un ataque de vigorexia. Si usted en sus múltiples viajes al puerto de Manzanillo nunca visitó un bar hermoso que había en la plaza, llamado el Bar Social, por parecerle que perdería condición física, tiene usted un ataque de vigorexia.

El vigoréxico estándar amanece pegando de brincos en su casa y por lo general considera que si su cónyuge no está hecha de la misma madera, al no querer ir a correr, pues sería una de las causas de separación por vigorexia extrema. Al vigoréxico no le gustan los deportes que al resto de la humanidad le gustan sin ser esclavo de ellos y así, han inventado nuevos deportes como maratones de 800 km, que equivale a cargar un camión sin grúa, pero han inventado uno nuevo que se llama el busing, porque para que valga el título necesitamos nombres en inglés y así en el busing usted se amarra a la parte delantera de cualquier camión del transporte público y da un rodeo en su ruta normal, la adrenalina llegará a niveles insospechados y sentirá la soledad de Cristo en el Gólgota, ante el entusiasmo de los choferes.

Otro deporte de vigoréxico es el running que, como su nombre lo indica, implica ir a correr en frente de cualquier delegación de policía y mentarles la madre a los cuicos que ahí están, los que saldrán corriendo detrás de ti, que según yo es vigorexia, pero los otros lo considerarán como defensa de integridad, ya que si los policías te llegan a alcanzar, terminarás con un dolete clavado en el traspontín, lo cual debe de ser doloroso y deje lo doloroso, lo vergonzoso.

De tal manera que no piense que yo soy un gordo desbozalado que no entiende la modernidad.

@enrigue_zuloaga

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