De los creadores de “la vida pública será cada vez más pública”, llegaron las encuestas del abracadabra. ¿Dónde está un candidato cuando más se le necesita? Donde diga la señora presidenta. ¿Que qué hora es? La de cambiar la conversación, así que, rápido, Ariadna, Citlalli, cual si fueran enchiladas echen tres candidatos este martes y dos más el miércoles. ¡Unidad!, ¡unidad…! Ni el PRI lo hacía tan mal.Morena tenía un problema. Bueno, muchos, pero digamos uno en particular en estos días. Y no, no es ese de que la deuda mexicana ya es tratada como basura en algunas transacciones, ni tampoco que el gobierno está sin un quinto, y menos una negociación del T-MEC en ascuas luego del choque de Trump con Canadá. No, el problema inició (como tantas cosas) con Andy, y Rubén Rocha lo remató.Para entendernos, definamos el problema. El problema no es que Andy se creyó que puede rezongar haciéndose pasar por un sojuzgado mártir de la patria que tendrá que pagar el altísimo precio de no ir a Burning Man o a Coachella, sacrificios descomunales para él, primer hipster de la nación.El problema tampoco es que Rocha se creyó el muchacho alegre al que morenistas y antimorenistas recibirían poniendo en Youtube a Tony Aguilar con aquello de “Ya vine de donde andaba, se me concedió volver, a mí se me afiguraba, que no te volvería a ver…”. No. Nadie le coreó: “ya llegó el que andaba ausente y este no consiente nada”. Ese craso error de cálculo no es el problema.El problema es que Morena se volvió un meme que se supera semana a semana (traducción: en el mercado de la risa loca de los memes, superarse quiere decir que se deprecia). Andy López Beltrán es una caricatura de su papá y del movimiento en conjunto. Y cuando México apenas se recuperaba del dolor de panza de las carcajadas por su pirruris-misiva, volvió Rocha a dizque gobernar. ¡Memazos!Claudia Sheinbaum sabe que algunas crisis de credibilidad en la política comienzan con la prueba de la risa. Como cualquiera que haya sido criado en los tiempos del PRI, la presidenta reconoce en el ambiente ese fino quiebre del humor social, las chispas que saturan la estática de la conversación pública anunciando que el poder ha caído en un bache donde lo que dice el gobierno se ahoga en lo que hace.El carnaval RochAndy generó una espiral donde mientras Morena más se movía, más caía de bruces. Era preciso dejar de morder el polvo. Así, metieron al microondas varios destapes para gubernaturas: puebo, pajarito pajarito, ve, acá, somos una familia feliz, feliz, feliz.Campeche, Colima y Aguascalientes, teatros del primer abracadabra morenista. ¿Hacer públicas esas encuestas? ¿Desde cuándo un mago explica sus trucos? El chiste siempre fue guardarse bajo la manga la máxima invención priista: el destape era malo, pero nosotros somos diferentes y lo hacemos requetebién: vox populi, vox dei, pero el único que no puede conocer los números es el pueblo. Sorry not sorry.El miércoles, humo blanco en Querétaro y Sinaloa. Tenemos pues ya a cinco personas que van a defender a Morena de los memes. Sería mejor que Morena defendiera a los sinaloenses de la guerra que va para dos años y 4 mil asesinados; sería mejor que Morena entendiera que sin concordia ni instituciones, no habrá inversión; sería mejor que Morena reconociera que las encuestas o son públicas, o dan risa.Pero es mucho pedir.Abracadabra cabr… cadabra cadabra: escondan las encuestas. ¿No nos creen? ¿Qué qué casualidad? ¿Por qué se ríen?sal.camarena.r@gmail.com