Martes, 20 de Octubre 2026

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Los agentes extranjeros y el caso del narcolaboratorio en Chihuahua

Por: Héctor de Mauleón

Los agentes extranjeros y el caso del narcolaboratorio en Chihuahua

Los agentes extranjeros y el caso del narcolaboratorio en Chihuahua

Los agentes extranjeros que el 19 de abril pasado participaron en el desmantelamiento de un narcolaboratorio en Pinal, en el municipio de Morelos, Chihuahua, en una acción que ha llevado a la FGR a acusar al entonces fiscal del estado, César Jáuregui, de traición a la Patria, llevaban semanas reuniéndose con el titular de Operaciones Especiales de la Agencia Estatal de Investigación, Guillermo Arturo Zuany, que hoy se encuentra prófugo.

Uno de ellos, identificado como Richard Leiter Jonhnston III, había rentado dos Jettas que, según el GPS instalado en esas unidades, ingresaron al Complejo Estatal de Seguridad Pública al menos siete veces entre el 7 y el 16 de abril de 2026.

El día 14 de ese mes, en la bitácora del área de Operaciones Estratégicas, el nombre de Richard Leiter Jonhnston III quedó asentado junto a la frase “Cita Zuany”.

De acuerdo con un reporte del Instituto Nacional de Migración incluido en la carpeta de investigación, otro de los agentes involucrados en el operativo, Tan Sirisaic, había ingresado a México cinco veces entre 2019 y 2026: con calidad de “diplomático”, arribó a los aeropuertos de Los Cabos, Vallarta y la Ciudad de México.

Otro de los agentes, Jason Paul Walker, tuvo cinco ingresos al país solo en 2025. Al parecer no se han localizado registros sobre el cuarto agente que viajó a Pinal: John Dudley Black.

Los videos de seguridad del Complejo Estatal revelan la entrada de las cuatro personas el 16 de abril, y la manera que se encontraron directamente con Zuany para coordinarse con él desde una semana antes. En el video más revelador, uno de ellos parece llevar en la mano derecha un arma larga.

El 17 de abril, el director de la Agencia Estatal de Investigación, Pedro Oseguera Román, convocó a un grupo de agentes de distintas unidades a un operativo secreto. Solo les pidieron que llevaran armas y ropa para cinco días.

En su declaración, uno de los agentes dijo que antes de partir vio al director Oseguera Román con “dos masculinos estadounidenses, oficiales de la embajada estadounidense que andaban en un tema de drones”.

Nadie supo quiénes eran, ni a qué agencia pertenecían. La mayor parte de los integrantes del convoy pensaron que eran escoltas del director. El agente César Alejandro Vázquez Valenzuela declaró: “No portaban uniformes, ni insignias, tampoco armas, ellos vestían ropa civil oscura y nunca se dirigieron a nosotros”. “Durante el tiempo en que iban en nuestras unidades iban únicamente observando, es decir, no hacían comentarios ni daban instrucciones ni hacían preguntas”.

El agente Javier Gerardo Montes declaró: “No recuerdo su vestimenta, pero iban encapuchados, no sé qué cargo ostentaban, no traían uniforme, ni ropa táctica, ni armas, pero ellos abordaron el vehículo del director junto con él”. “Nunca entablé conversación con ellos, no los oí hablar”.

Diez unidades, a cuya cabeza iba un vehículo blindado, salieron de Chihuahua hacia Guachochi. Fue un trayecto de un día completo por la sierra. En Guachochi, el director de la agencia entró solo al batallón militar: un coronel ordenó que un grupo de soldados los acompañara. A las 12 de la noche llegaron a Polanco, durmieron cuatro horas y continuaron la marcha. Llegaron al Pinal hacia las 10:30 de la mañana del 18 de abril.

Solo en ese momento les informaron que iban en busca de un narcolaboratorio. Vieron al director manejar un dron en un vuelo de reconocimiento, y dar la orden al personal de que se internara en una brecha. A algunos les impresionó el tamaño del narcolaboratorio, que tardaron en recorrer casi hora y media.

Había hornos, condensadores, tanques de gas, costales de polvo blanco, tambos de 200 y mil litros. Pero no había personas. No hubo un solo detenido.

En la madrugada del 19 de abril iniciaron el camino de vuelta. El camino no se veía bien entre la oscuridad y las nubes de polvo. En Batopilas, a una hora de Polanco, el vehículo en el que viajaba el director con dos de los agentes cayó en un barranco y se incendió (llevaba bidones de gasolina para surtirse en la sierra). Según el perito Edgar Tomás Ontiveros, que iba en la caravana, comenzaron a explotar los cartuchos que los tripulantes traían consigo. Varios agentes bajaron a ayudar. Encontraron tres cuerpos sin vida cerca de la camioneta y uno más abajo de esta. Uno de los cuerpos se estaba incendiando: los agentes apagaron el fuego con botellas de agua.

Había muerto el director, el agente Manuel Genaro Méndez y los agentes extranjeros John Dudley Black y Richard Leiter Thompson III.

Fue hasta después del accidente cuando uno de los agentes estatales escuchó que uno de los encapuchados, “con un español ‘mocho’” dijo “que eran instructores de la embajada, y le recomendó que activara el sistema satelital Starlink para solicitar apoyo.

No hay en el expediente una sola mención al exfiscal César Jáuregui en relación con la presencia de los agentes extranjeros. Todo gira alrededor del vicefiscal Guillermo Arturo Zuany y el director de la agencia de investigación, Pedro Oseguera Román.

Zuany había perdido la visa el año pasado. Fue separado del cargo hasta que negoció con una agencia, no se sabe cómo, un permiso especial, el llamado “parole” migratorio. Desde entonces comenzó a recibir las visitas secretas de quienes él llamaba “los amigos”.

Se le oía decir: “los amigos están muy enojados”, “los amigos no entienden”. Fuentes del estado afirman que a consecuencia de esa relación se llegó a sentir “intocable”.

Todo esto ocurría con el conocimiento del entonces fiscal César Jáuregui, que lo dejaba hacer para obtener “resultados” que le permitieran afianzarse como candidato a la presidencia municipal de Chihuahua. A ambos se les detectaron contactos con el crimen organizado, judicializaciones selectivas, carpetas mal armadas que culminaban con la liberación de los inculpados, e irregularidades en el manejo de bienes asegurados.

Una fuente ligada al caso asegura que otra agencia estadounidense había informado al equipo de la gobernadora Maru Campos sobre las relaciones turbias del fiscal. Desde el estado se le abrió una investigación: las pruebas de sus pecados fueron presentadas ante Omar García Harfuch y la presidenta Claudia Sheinbaum. A esto se debe que, tras un virulento choque inicial, la presidenta decidiera deslindar públicamente a Campos del operativo en la Sierra Tarahumara e hiciera referencia a la existencia de otras investigaciones abiertas contra César Jáuregui.

Zuany sigue prófugo. Se ignora si para escapar pidió ayuda a “los amigos”, y se ignora a qué agencia pertenecían. En Chihuahua, las filtraciones dicen que eran de la CIA.

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