Sábado, 16 de Mayo 2026

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Lo que Mario Delgado no supo explicar: La Sociedad de los Cuidados

Por: Erika Loyo Beristán

Lo que Mario Delgado no supo explicar: La Sociedad de los Cuidados

Lo que Mario Delgado no supo explicar: La Sociedad de los Cuidados

Inimaginable pensar que se pueda justificar la actuación del secretario de Educación Mario Delgado con relación al intento de reducción del calendario escolar. Inexplicable su decisión y acción política de incompetencia. Lo que sí es que intentaré problematizar en torno a lo mucho que dijo de manera desarticulada y que nos atañe. 

Si Mario Delgado se hubiera colocado como uno de los ejes vertebrales de la construcción de un sistema y de una sociedad del cuidado desde su responsabilidad como Secretario de Educación, habría sabido explicar que la crisis educativa no solo corresponde a la baja calidad, sino que esta es un detonador que se encuentra al centro de lo que muchas académicas han denominado las poli crisis de los cuidados. Me explico, hoy, cuidar de otros, ser cuidado y autocuidarnos es un derecho humano reconocido por la Corte Internacional, pero el derecho humano a cuidar se encuentra atravesado por múltiples crisis que perpetúan el hecho de que en las mujeres recaiga la responsabilidad de este trabajo, así como en las familias que suplen la ausencia del Estado. 

La crisis educativa, la forma en la que se organizan los trabajos, la crisis del tiempo propio, la crisis climática, las migraciones y muchas otras más; impactan en la deseable formación de sociedades del cuidado y de estados que garanticen estos derechos más allá del asistencialismo. 

Las grandes teóricas de la economía feminista, definen la sociedad del cuidado como un entramado cuya base es la corresponsabilidad social y de género entre hombres y mujeres para distribuir las tareas del cuidado que atraviesan grandes dimensiones, entre muchas, el trabajo y la educación como ejes centrales en un régimen del bienestar capaz de articular armónicamente las labores del estado, el mercado, las familias y las comunidades; es decir, el llamado diamante del cuidado. 

Una sociedad del cuidado se define por armonizar, desde el estado, todos los derechos humanos en torno al derecho humano de cuidar, ser cuidado y autocuidarse. Este es el debate más importante del siglo XXI, lo explico de forma muy mínima, porque construir las sociedades del cuidado es mucho más complejo que eso. 

Seamos claros, cuidar de otros, ser cuidado y autocuidarnos ya es un derecho humano. En él, se articulan de manera primordial la forma en la que opera la educación para instrumentalizar el derecho de las infancias y las adolescencias a la educación, pero, sobre todo, articulando otros derechos fundamentales tales como el derecho de las mujeres al trabajo formal y remunerado, el derecho al uso del tiempo propio de todas las personas. Mario Delgado no supo decirlo de manera clara, pensar en las escuelas como entes transformadores, garantiza a las mujeres tener el derecho a un trabajo formal mientras sus hijos e hijas logran tener una jornada de tiempo completo, cosa que ahora no existe y que desapareció con la 4T. 

Permitiría también que las personas adultas mayores no cuiden de sus nietos y nietas solo por amor, sino garantizar sus propios derechos a envejecer con dignidad. No se trata de no saber qué hacemos con los hijos/as o de pensar que las escuelas son “guarderías”, el Secretario nunca supo definir qué representa la escuela ante el ocio y la convivencia, ante el trabajo obligado de padres y madres con jornadas extenuantes, porque el trabajo es otro de los ejes vertebrales de los sistemas y las sociedades del cuidado, si el trabajo no cambia, nadie puede cuidar. 

No secretario, las empresas o el neoliberalismo, no son responsables de ser inflexibles en los horarios o las cargas laborales. Al margen de la inexplicable resistencia de la iniciativa privada en torno a las iniciativas de tener vacaciones dignas, la ampliación de licencias de paternidad y la reducción de la jornada laboral; también el estado y usted son responsables.

 Usted no solo decidió en un momento imponer su lógica política con respecto a la reducción del calendario escolar, desaprovechó la oportunidad de colocarse en el centro de la construcción de una sociedad de cuidados capaz de transformar la arquitectura de las instituciones del estado, y al mismo tiempo, trabajar por la transformación de la educación del país y así, generar movilidad social que abone a la dignidad de todas las personas. 

El debate social fue la reducción del calendario escolar, pero en el centro, el verdadero debate es la ausencia de una visión de estado que construya un sistema y una sociedad de cuidados capaz de desmontar la pobreza laboral y de tiempo en la que vivimos. Mario Delgado dijo muchas cosas vergonzosas, porque es un secretario que solo hace política, pero, sobre todo, porque fue incapaz de explicar bien. 

El tema a debate fue la inexplicable ampliación del período vacacional, pero en el fondo, el debate es por qué somos incapaces de colocar el cuidado al centro y construir una sociedad de cuidados que nos permita vivir con dignidad.

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