Todo milenial tapatío que se respete tiene una historia con Selva Mágica: serpenteó los 800 metros de Titán, la montaña rusa, en un minuto; se internó en las entrañas de Alicia la Mujer Gigante o tocó el cielo en la rueda de la fortuna más alta de América Latina en su momento.El cierre repentino del parque después de 38 años suscita preguntas inevitables: ¿Por qué? ¿Las nuevas infancias lo despreciaron? ¿El adiós es definitivo?Creo tener algunas respuestas, pero les adelanto: hay esperanza de que el parque regrese.El cierre es lo que podríamos llamar una consecuencia local de movimientos y malas decisiones globales.En 2022 Selva Mágica comenzó a ser administrada por la firma global The Dolphin Company, operadora de parques de diversiones en México, Estados Unidos y otros países.Tras años de expansión agresiva, el corporativo se acogió en marzo de 2025 al Capítulo 11 de la Ley de Quiebra de Estados Unidos, un recurso legal que funciona como un tanque de oxígeno: le permite a una empresa negociar sus deudas para no desaparecer por completo.La crisis escaló en febrero pasado cuando autoridades mexicanas detuvieron en Cancún a su ex director general por presunto fraude procesal, un golpe que sacudió a la firma, la cual de inmediato se deslindó de su ex directivo.Los problemas financieros de la compañía internacional en los últimos años -envuelta en otros escándalos por maltrato a sus delfines en parques acuáticos- se reflejaron en un deterioro y abandono paulatino de Selva Mágica, al grado de representar un riesgo para sus visitantes.Cabe suponer entonces que el cierre del emblemático parque tapatío fundado en 1988 obedece a factores relacionados con una mala gestión y servicio deficiente, no al desprecio de las infancias por un parque al que tanto cariño le tenemos.La buena noticia es que Selva Mágica podría regresar mejorado.Platiqué con miembros del Consejo de Administración del Zoológico de Guadalajara y entre sus integrantes existe la firme intención de asumir la operación del parque que históricamente ha funcionado como un ente distinto.El Zoológico de Guadalajara, fundado prácticamente a la par de Selva Mágica, es un Organismo Público Descentralizado del Ayuntamiento tapatío. Sin embargo, su modelo de gestión lo ha hecho muy exitoso, autosustentable y próspero.Esto debido a que su manejo depende de un consejo directivo mayormente ciudadano integrado de manera honorífica por destacados empresarios locales, los cuales operan con autonomía técnica y financiera, pero mantienen una rendición de cuentas anual ante el Ayuntamiento.Este modelo ha funcionado durante casi cuatro décadas: aplicado a una Selva Mágica 2.0 podría ser la esperanza para reabrir el parque a las nuevas generaciones.