Gloria Steinem trabajó encubierta como una de las icónicas “conejitas” del Playboy Club de Nueva York. Una periodista que durante 11 días documentó las precarias condiciones laborales de las llamadas “Playboy Bunnies”: camareras de lujo vestidas con ajustados corsés, diademas con orejas de satén y colas de conejo.Bajo el título “A Bunny’s Tale” (“Historia de una conejita”), el reportaje se publicó en 1963 en la revista “Show”. Con su investigación, Steinem exhibió que detrás del glamour y diversión que vendía “Playboy”, la realidad era otra: las mujeres estaban expuestas al acoso y exigencias sexuales de algunos clientes, sometidas a estrictas reglas sobre su apariencia y comportamiento; con salarios bajos, uniformes incómodos y largas jornadas en tacones; obligadas a realizarse exámenes de sangre y ginecológicos.El reportaje, que tuvo un gran impacto, fue el inicio y apenas una pequeña pieza de su gran trayectoria. Gloria Steinem, quien murió este 2 de septiembre a los 92 años, es una de las figuras más visibles de la llamada segunda ola del feminismo estadounidense. La periodista y activista política participó en marchas, conferencias y campañas; escribió libros, artículos y ensayos, todo con una causa en común: las mujeres.En el periodismo inició todo. Ahí Steinem comprendió que lo que vivían las mujeres en privado -violencia de género, acoso sexual, discriminación laboral, dependencia económica o embarazos no deseados- no eran historias individuales sino problemas colectivos. Y los llevó al espacio público para convertirlos en asuntos de debate y en argumentos a favor de la educación, igualdad política y la transformación de los medios de comunicación.En su legado se encuentran diversas organizaciones que ayudó a crear y la infraestructura mediática desde donde apoyó el movimiento feminista. Una de sus grandes contribuciones es la revista “Ms.”, que surgió en 1971, abordando abiertamente temas de derechos reproductivos, política, discriminación laboral, violencia, sexualidad, maternidad y desigualdad. La publicación se convirtió en una institución del periodismo feminista estadounidense; actualmente está en formato digital.Su activismo durante más de seis décadas la hizo merecedora en 2013 de la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos, y en 2021 la Fundación Princesa de Asturias le otorgó el Premio de Comunicación y Humanidades.Steinem se convirtió en ícono y se enfrentó a un duro cuestionamiento, incluso dentro del propio movimiento feminista. Eran los años 70 y ella una mujer atractiva, de cabello largo y que le gustaba arreglarse. Irónicamente, mientras combatía que juzgaran a las mujeres por su apariencia, a ella la criticaron por su imagen sofisticada. Fue clara: para defender la igualdad y ser tomada en serio no tenía que renunciar a la feminidad o al cuidado de su aspecto y forma de vestir.La periodista que en 1963 se puso unas orejas de conejo para descubrir qué había detrás de la fantasía de Playboy se convirtió en una de las voces que ayudó a cambiar el mundo para las mujeres. Steinem habló y escribió de ellas, para que puedan decidir quién quieren ser y se respete el derecho a construir su propia vida.