El odioso centralismo, el todavía más odioso populismo, la espectral democracia. El militarismo odioso e hilarante: es de izquierda; y el ensueño de que México es una República, voluntaria asociación entre entidades libres y soberanas articuladas por una Constitución General que teóricamente deja a los federados autonomía para en muchas materias regularse internamente. República hilarante de hilarantes libres y soberanos convidados a la cena del Poder Ejecutivo federal ante el que históricamente se han postrado, de hinojos frente a quien ocupe la Silla del Águila, hoy decimos con orgullo: sea mujer, sea hombre. República comedia bufa, cabe en la manzana que ocupa el Palacio Nacional que antes fue Palacio Virreinal y aún antes corazón sangrante (no es poesía) del dominio mexica. Más allá del Zócalo, de la Plaza de la Constitución (no es humor negro, así se llama) para el Gobierno federal todo es inculto, siempre por cultivarse y explotarse.El párrafo anterior no es diagnóstico, es catarsis. El diagnóstico es más simple: la República ha muerto, y con ella la democracia, así fuera un germen, murió; nos dejaron, la República y la democracia, el regusto amargo de lo que pudo ser, la frustración de que podían comenzar a dar frutos y las segaron, paradójicamente por la vía democrática, con nuestro indolente concurso, eso sí. Junto con ellas fueron dados de baja los códigos legales, de la Carta Magna a los bandos de buen gobierno.Quienes añoran lo que de bueno había en el pasado perdido (no faltaba lo malo), que costó sacrificios a varias generaciones y perfilaba un futuro civilizado, al parecer no buscan reparar, se conforman con señalar culpables, con hacer cuentas de las pérdidas políticas, jurídicas, económicas, culturales. ¡Ah! —claman iracundos— López Obrador, Claudia Sheinbaum, Morena y sus compinches arderán en el infierno. Curioso: identificar a los perpetradores indica que la República, la democracia y el Estado de derecho estaban en malas condiciones antes de que el lópezobradorismo y el morenismo llegaran a su faena de carroñeros. ¿A alguien se le ha ocurrido que a ambas tendríamos que resucitarlas desde los componentes de la república democrática, federal y representativa que nunca acabó por ser?Es acto reflejo voltear al ombligo de la luna, al centralismo hoy populista, con la idea de que, al derrocar a los autoritarios a golpes de ensayos, de artículos, de señalar sus pifias, de llamarlos mentirosos y endilgarles todo tipo de adjetivos, todo se remediará. No es buen augurio que las y los gobernadores de oposición (concepto por redefinir) a lo más que llegan en calidad de mandatarios de una entidad libre y soberana es a pedir más dinero y, a veces, coordinación con las fuerzas de seguridad federales.No se escudan en la soberanía de su estado. Cuál presume que donde gobierna la división de poderes no es una entelequia, que la transparencia y el derecho a la información corren con democrática soltura, junto con el respeto a los derechos humanos y al sufragio efectivo. Derechos que en sus estados están garantizados por organismos independientes con fuerte carga ciudadana. ¿Alguna, alguno ha luchado por quitar al crimen organizado el control territorial? ¿Han dado muestras de que la corrupción en su estado está por extinguirse? ¿La libertad de expresión es respetada? ¿Los medios de comunicación locales no son presionados por el poder público, el suyo? Si es así, quizá se deba a que esperan que el régimen morenista deponga el poder.¿Y las sociedades que eligieron a las y a los gobernadores que hipotéticamente no responden a la cuarta transformación? Especialmente quienes han hecho del antimorenismo un deporte, empresarios, académicos, periodistas, opinadores, las personas comunes y corrientes (mujeres y hombres). ¿Están dispuestas a apoyar a su gobernador? Tenderle una metafórica mano para que emprenda una revuelta en aras de recuperar las ideas políticas que fundamentan la República.En corrillos aquí y allá se afirma sin empacho: los morenistas no se van a ir ni por las urnas, tienen copado al Poder Judicial y al Legislativo, extinguieron cuanta institución les hiciera sombra, tienen pactos con delincuentes, su corrupción es escandalosa y no cumplen con lo básico del pacto federal: correcta distribución de los haberes de la tesorería de la nación, gastan en proyectos inútiles y tienen endeudado al país.Una sospecha nubla el presente y marca como irreversible el futuro al que apunta la autocracia que prefigura este régimen, continuidad del previo: si perdiera la elección presidencial en 2030, quien ganara ¿revertiría la devastación que propiciaron López Obrador y Sheinbaum Pardo? Por las dudas, un camino previo es rebelarse contra el morenismo desde los estados, desde Jalisco. Organizando la política interna en lógica constitucional republicana, democrática; que aquí el estado de derecho sea pleno y los pesos y los contrapesos actuantes. Y la sociedad, las mujeres y los hombres más conspicuos, apoyando sin titubeos al gobernador, a los Poderes en el estado que hicieran a contrapelo del gobierno federal. Es riesgoso, el morenismo no admite resistencias, y del SAT a la UIF, pasando por cerrar la llave de los fondos y de la seguridad, su reacción puede ser brutal. Tarde o temprano habrá que hacerlo, si la libertad, la democracia, la justicia y aquello de autónomos y soberanos es para ser defendido. Salvo que la clase política y el poder económico locales estén confiados en su aptitud para adaptarse y seguir medrando.En 1823 Prisciliano Sánchez desde Jalisco fijó el derrotero: “Compatriotas, ¡Qué deseo más noble, que interés más puro, que ambición más heroica puede tener el ciudadano, que vivir bajo un Gobierno equitativo y protector de sus derechos imprescriptibles, garantizado por una constitución liberal, justa y benéfica? Tal es pues el que nos presenta el sistema de república federada porque suspiramos. Cobremos aliento, trabajemos constantemente, y no desmayemos a vistas de las dificultades, que son casi ningunas. Unámonos nuestros votos, concordemos nuestros sentimientos y la empresa es ya conseguida.” A menos de que no.agustino20@gmail.com