Después de la reforma de simplificación orgánica aprobada a finales de 2024, solo 5 organismos mantuvieron su autonomía constitucional —que no dependen de los poderes tradicionales, que son el Ejecutivo, Legislativo y Judicial—. Estos fueron el Banco de México (Banxico), el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), la Fiscalía General de la República (FGR) y el Instituto Nacional Electoral (INE). Sin embargo, sin pasar por un proceso legislativo que cambie su situación constitucional, por lo que ha sucedido en los últimos días, todo parece indicar que en la “práctica” el INE ha dejado de serlo.Desde 1990, después de las controvertidas elecciones federales que quedaron “manchadas” por las acusaciones de fraude electoral orquestado por el PRI, se decretó en la reforma electoral la creación del Instituto Federal Electoral (IFE) —y a partir de 1996 Instituto Nacional Electoral (INE)—, que tenía por objetivo crear una institución imparcial. Y así, esta institución se ha convertido en el árbitro electoral para respetar la decisión de los ciudadanos en las urnas.Pero, por los acontecimientos que se han presentado en los últimos días, la percepción en muchas personas es que esa autonomía se ha perdido, y si no, solo pongamos en contexto los eventos que han sucedido.Primero, fue la renuncia —“por motivos de salud”— de Claudia Arlett Espino a la secretaría ejecutiva del INE, solo un día antes del inicio del proceso electoral federal 2026-2027, cuando era del conocimiento público de las diferencias de criterios que tenía con la consejera presidenta del organismo, Guadalupe Taddei, a quien se le identifica como muy ligada al oficialismo. Y en su lugar se designó a Roberto Carlos Félix López —incondicional de Taddei—, quien, al asumir el cargo, solicitó la renuncia de todo el personal que trabaja en la oficina de dicha área.Segundo, la presencia de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, a la ceremonia de arranque del proceso electoral, cuando ningún encargado de la política interior había asistido desde 1996, cuando ese organismo obtuvo su autonomía constitucional y el Poder Ejecutivo dejó de presidirlo.Y tercero, el cambio de imagen del INE, cambiando su tradicional color rosa para utilizar un abanico de colores en tonos lila, que coincide con la identidad gráfica usada por la administración de Clara Brugada —a quien algunos la perfilan como presidenciable— en la Ciudad de México y que pudiera tratarse de un mensaje subliminal.Por todo lo anterior, pueden ser indicios o señales de que ¿el INE perdió su autonomía?Usted, ¿qué opina?daniel.rodriguez@dbhub.net