Miércoles, 18 de Marzo 2026

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Revocar o ratificar

Por: Diego Petersen

Revocar o ratificar

Revocar o ratificar

La revocación de mandato es un arma de los ciudadanos para rectificar una posible mala decisión. La revocación es una excelente herramienta cuando un presidente no cumplió con las expectativas, o que resultó peor de lo esperado, o simplemente perdió el apoyo político y con ello la posibilidad de seguir gobernando.

Pero ¿cuál es el sentido para los ciudadanos que una presidenta o presidente se someta a la ratificación de mandato? Ninguno. Se trata de un uso del poder, bastante vulgar, por cierto, para alimentar al poder.

Lo hizo el gobernador Enrique Alfaro siendo presidente municipal de Guadalajara para hacer una campaña anticipada a la gubernatura. No lo hizo, a pesar de haberlo prometido, siendo gobernador porque temió que le saliera el tiro por la culata, como le sucedió al gobernador Salomón Jara en Oaxaca. Lo hizo López Obrador como presidente para afianzar el poder. Ninguno logró la votación mínima para que tuviera efectos legales. Todos se gastaron nuestro dinero en ello.

¿Para qué quiere Claudia Sheinbaum, la Presidenta “mejor evaluada” de todos los tiempos hacer e incluso adelantar un ejercicio de revocación/ratificación de mandato? Para poder hacer campaña en las elecciones intermedias de 2027.

Sí, los que se quejaron de que Fox se metió en la elección de 2006 y alegan que ese fue el inicio del fraude electoral; los mismos que se quejaron de que hubo inequidad en todas las elecciones que perdieron, ahora quieren legalizar que la presidenta pueda hacer campaña para no perder. Nada extraño, así es el poder y hay que repetirlo, aunque no les guste: son iguales.

Darle más poder al poder, diría el grupo Molotov, nunca termina bien. La reforma a la revocación de mandato para convertirla en un vulgar ejercicio de ratificación es arrebatar a los ciudadanos una potentísima herramienta para convertirla en una palanca para sostener a los poderosos. La revocación es como las armas de destrucción masiva: funcionan cuando no se usan, es importante que el otro, en este caso quien detenta el poder, sepa que los ciudadanos la tienen, pero no es para jugar a las guerritas. La ratificación, por el contrario, de mandato es un juguete que usan los poderosos para afianzarse en el poder.

El objetivo del fracasado Plan A como ahora del Plan B no es otro que facilitar que el grupo gobernante mantenga mayoría constitucional en las Cámaras. Y no, no es que vean que la oposición viene fuerte, o que exista una posibilidad grande de derrota, simplemente saben que gobernar desgasta, que las elecciones intermedias son complicadas, y que lo que amalgama a un partido no son los principios ideológicos ni el proyecto de nación, sino el acceso al poder.

diego.petersen@informador.com.mx

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