Fiel a ese espíritu grandilocuente que acostumbran los políticos, que hacen de cada promesa una efeméride, ayer en la Mañanera del Pueblo el gobernador Lemus no dudó en calificar de “histórico” el acuerdo alcanzado entre Jalisco y el gobierno federal. Es curioso el concepto que tienen los políticos de la historia. Para ellos lo memorable es todo aquello que les cuesta trabajo y llamarlo histórico no es sino una forma de autorreconocimiento. Y sí, sin duda hay que reconocer a los gobiernos federal y estatal por alcanzar un acuerdo, aunque no está de más recordarles a ambos que eso y no otra cosa es lo que se espera de ellos; es su chamba.Los planes son una cosa y la realidad es otra. No quiero ser aguafiestas, pero, particularmente en temas de agua, la historia nos ha enseñado que no hay que festejar los anuncios. Simplemente el sexenio pasado nos pidieron aplaudir que Guadalajara había resuelto el problema de abasto de agua para 50 años y hoy, esos mismos, nos dicen que con 25 mil millones más tendremos agua para 30. No me salen las cuentas. Ahora sí que ni Peña Nieto con su famoso “llegamos en cinco minutos, no menos, como en diez” se atrevió a tanto.Los días “históricos” en materia de agua han sido muchísimos y, sin embargo, estamos aquí, sumidos en el pantano de las promesas. Tan solo la presa de la Zurda, que nunca se construyó, tuvo cuatro anuncios grandilocuentes e igualmente “históricos”: el primero en 1959; el mismo anuncio de arranque de obras diez años después, en 1969; se prometió por tercera vez en 1980 y, finalmente, el intento más serio en 1991. Ni hablar de los días memorables de la refundación que tanto gustaban al gobernador Enrique Alfaro, para quien todo lo que él hacía era “histórico” (y hay que decir, bastante histérico), incluyendo la ventaneada que le puso la presidenta el día de ayer en la Mañanera. Cada sexenio, invariablemente, nos han prometido una solución al problema de agua que, por una razón u otra, simplemente no se cumple.Para los políticos el día histórico es cuando anuncian lo que van a hacer; para los ciudadanos el día memorable es cuando se terminan las obras y se parecen aunque sea un poco a lo prometido. Histórico en Guadalajara será el día en que, en cualquier casa de cualquier barrio o colonia, abramos la llave y salga agua que podamos beber (¿y qué tiene de histórico cumplir la norma?, se preguntará más de alguno).Efectivamente, no habrá una Avenida 28 de Octubre conmemorando una conferencia mañanera en la que nos prometieron obras, lo cual no le quita un ápice de importancia al acuerdo alcanzado ayer entre el estado y la federación. Lo que nos toca a los ciudadanos es darle seguimiento puntual a esos acuerdos para que se cumplan y no se conviertan en otro histórico fracaso.