Amor que no se demuestra en el presupuesto no es amor, dice el viejo adagio del poder. Si atendemos a este dechado de sabiduría política, es más que evidente que Jalisco no está en el corazón del Gobierno de Claudia Sheinbaum. Algunos morenistas dirán que no es cierto, que si nos fijamos bien, si leemos con atención y lupa veremos, que en el fondo, muy en el fondo, sí nos quiere. Otros, más realistas dirán que no es falta de cariño, que lo que pasa es que no hay dinero. Los fanáticos de la Presidenta van a tratar de convencernos de que cada peso que llega a los hogares jaliscienses por programas sociales lo manda ella, porque ese dinero no es de nuestros impuestos sino de los ahorritos de la Presidenta, tan franciscana y austera. Por donde busquemos, Jalisco está fuera del campo de visión y de las prioridades del Gobierno de la República. Hay mil millones para sanear el río Lerma, y solo 16 millones para el río Santiago. Es cierto que sanear el Lerma beneficia directamente la calidad de agua que llega a Chapala y por ende a Guadalajara y al río Santiago. Sin embargo hay problemas específicos de la cuenca del Santiago, particularmente en el tramo de Ocotlán a la presa de Santa Rosa, que necesitan ser atendidos y cuyo costo se estimó hace ocho años en nueve mil millones de pesos. Enrique Alfaro, sumando hasta la gasolina que gastó en sus idas al aeropuerto, dijo que invirtió seis mil millones, la realidad es que no llegó a los dos mil. Fueron muy buenos, pero faltan muchos miles de millones de pesos y lo presupuestado para este año no alcanza ni para una planta de tratamiento.La gran obra que vino a presumir la Presidenta con motivo de su segundo informe, la que dijo que va a hacer, porque no pudo informar de nada que hubiera hecho, el tren de León-Guadalajara, tiene en su presupuesto mil millones de pesos. Con ese dinero no van a pegar un solo ladrillo en 2027, alcanzará a lo sumo para proyectos ejecutivos y liberación de derechos de vía. Para darnos una idea, el tren de Saltillo a Laredo, que sí se está construyendo, tiene más de 40 mil millones para el próximo año.Otra promesa, o al menos así la informaron, fue que el Gobierno invertiría en la terminación de las obras necesarias para que el Zapotillo funcione. Son más o menos tres mil quinientos millones, que no están presupuestados. Nos van a decir que están en el presupuesto de la Comisión Nacional del Agua, pero para todo el organismo hay 22 mil millones. Gastarse el 15% de su presupuesto nacional en una obra que a todas luces no es urgente, pues ese poco más de un metro cúbico que aportaría el Zapotillo palidece frente a otras necesidades del país que lucen más urgentes. Cuando iniciaba el Gobierno de López Obrador un alto funcionario de Palacio Nacional me dijo que lo mejor que el Gobierno federal podía hacer por Jalisco era no estorbar, pues las necesidades urgentes estaban en otros Estados y no acá. No estoy tan seguro de que así sea, hay zonas de Jalisco que requieren inversiones urgentes, pero ojalá que de verdad no estorben.