Toda la tolerancia y la mesura que ha venido empleando en lo que va de su gestión ante los exabruptos de su homólogo estadounidense Donald Trump, que sintetiza como su postura de “cabeza fría”, la Presidenta Claudia Sheinbaum la perdió de golpe ante el Informe del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU sobre la crisis de este flagelo en México, al que reaccionó sólo con “cabeza caliente”, con cero diplomacia, en esta semana que termina.Sheinbaum fue nuevamente mal asesorada y al defender primero a los Gobiernos de la 4T de los “ataques” del Comité, perdió lo ganado en empatía y acercamiento hacia los colectivos de desaparecidos que su gobierno empezó a construir hace más de un año luego del escándalo del Rancho Izaguirre en marzo de 2025, que además de las privaciones ilegales de la libertad, visibilizó como nunca el reclutamiento delincuencial forzado.Porque nada bien vieron los grupos de madres buscadoras, que un día sí y otro también acuden con palas y varillas en mano en busca de sus seres queridos en fosas clandestinas, que la Presidenta haya descalificado el contenido del Informe que documenta la problemática de las desapariciones en México, que está a la vista de todos y que a ellas y sus familias las tiene “muertas en vida”.De las inconsistencias metodológicas, que Sheinbaum, el Gobierno y la clase política morenista, así como la bochornosa CNDH, mencionaron para tachar al Informe de “tendencioso” y “sesgado”, la única acreditable es que el Comité, ciertamente, el último material que analizó, y que lo informan en el documento, es lo que había hasta octubre de 2025. Por este hecho el Gobierno mexicano aseguró que el Informe omitió esfuerzos y avances como los presentados a fines de marzo, cuando presentaron su relación actualizada donde reconocen 130 mil desapariciones y presumen el acercamiento y apoyo a los colectivos de madres buscadoras.Aunque el Informe habla de la “sistematicidad” de participación de agentes del Estado y que eso podría constituir crímenes de lesa humanidad (lo que es innegable, porque como ejemplo, tan sólo en Jalisco del 2018 a marzo pasado al menos 340 policías han sido vinculados a proceso por su participación en el delitos de desaparición forzada), nunca habla de que se trate de una política de Estado estilo Pinochet, como reprocha el Gobierno y las voces de la 4T.Las autoridades mexicanas insisten que la mayoría de los casos de las desapariciones son cometidos por la delincuencia organizada, y es muy probable que tengan razón, pero eso no quita la gravedad del caso, ya que no han podido ponerles un freno y la impunidad se da en más del 90 por ciento de los casos, situación que también expone el Informe.Es lógico que la Presidenta Sheinbaum quiera evitar que el caso llegue a la Asamblea General de la ONU como lo propone el Comité por la crisis de las desapariciones en México que lejos de detenerse han crecido en las últimas dos décadas, pero sin duda nos vendría bien la ayuda internacional, ante las evidentes fallas y omisiones estructurales de las autoridades mexicanas para hacer frente a los grupos delictivos que cometen este, el más cruel y doloroso de los delitos que padecen miles de familias en el país.jbarrera4r@gmail.com