Miércoles, 26 de Agosto 2026

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Cuatro mil 742 días más de dolor

Por: Rubén Martín

Cuatro mil 742 días más de dolor

Cuatro mil 742 días más de dolor

La historia de la señora María Isabel Alvarado, madre buscadora, no puede sino generar dolor, empatía y un profundo encabronamiento porque su caso sintetiza todo lo mal que lo puede hacer el Gobierno en el caso de una desaparición de personas y de identificación de cuerpos por parte de los Servicios Médicos Forenses (Semefo). Su hijo Héctor Hugo Camaño Alvarado desapareció el 5 de mayo de 2013. Ese domingo su hijo bautizó a su hija de siete meses. En plena fiesta su empleador le pidió acompañarlo a cobrar la venta de una camioneta y con ese dinero le iba a pagar su sueldo. Desde entonces ya no se supo nada de ambos, según le contó a Liz Ortiz en UdeG Noticias. 

Apenas tres días después de que la señora María Isabel Alvarado denunció su desaparición, su hijo y el empleador fueron encontrados y llevados a las instalaciones del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) y un mes después, su cuerpo fue cremado. Las autoridades del IJCF nunca le informaron a María Isabel Alvarado que su hijo ya había sido encontrado, sino apenas este año. 

Es decir, pasaron trece años buscando a su hijo, cuando él ya había sido encontrado. Ella pasó cuatro mil 745 días buscando a su hijo Héctor Hugo cuando las autoridades ya habían recogido, resguardado y cremado su cuerpo. Si le hubieran avisado desde el primer momento que su hijo ya estaba en el Semefo, le habrían ahorrado cuatro mil 742 días menos de dolor. Pero no, el burocratismo, la ineficacia, cuando no la negligencia criminal le regalaron a la señora María Isabel Alvarado trece años más sin saber de su hijo, sin cerrar un duelo que al menos le diera resignación. 

La negligencia es brutal en el caso de la desaparición de Hugo Camaño Alvarado. En 2019 la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) emitió la recomendación 01/2021 que concentró varios casos e incluyó el caso de Héctor Hugo y concluyeron que la Fiscalía de Jalisco apenas comenzó un plan de investigación para buscarlo hasta el año 2019, es decir, seis años después de reportada la desaparición. 

Ahora ella se lamenta del mal trabajo de las autoridades locales y se explica por qué le dolía tanto cada vez que se retiraba del Semefo, revelando el inmenso vínculo inexplicable que existe entre una madre y sus hijos: “Todos estos años estuvo en el Semefo, nomás estuvieron tres días desaparecidos. Los encontraron, hicieron el levantamiento, duró su cuerpo en el Semefo un mes y lo cremaron. Después de esto yo ahora entiendo: tantos años de ir al Semefo y yo sentía que al irme a mi casa me dolía separarme de ahí. No me quería ir, me dolía, ahora ya entiendo por qué. Ahí estaba mi hijo”, le dijo a Liz Ortiz en Canal 44.  

Debido a esa negligencia, la señora María Isabel Alvarado llevó su denuncia hasta Fiscalía General de la República, quienes finalmente le entregaron los restos de su hijo. “Puse la denuncia federal (ante la Fiscalía General de la República) y los de México fueron los que lo encontraron. Si me hubieran dicho en aquel tiempo que lo encontraron, no hubiera caminado con tanto dolor. Hubiera abrazado otra vez a mi hijo. Ahora, ¿cómo lo abrazo, verdad? Lo abrazo con el alma, con el corazón, con todo el amor que me faltó darle”.  

La señora María Isabel Alvarado le quedó debiendo amor a su hijo, que ahora compensa abrazando sus cenizas con un inconmensurable gesto de amor. Sus cenizas se las entregaron precariamente hasta que ella lo arropó. “La caja es de cartón y trae tres bolsas muy gruesas porque no cabía, pero sí cupo (muestra una urna) y lo envolví con su cobijita con la que lo saqué del hospital cuando nació. Una cobijita muy delgadita que ya tiene 36 años. La guardé y dije, ‘es el momento de volverlo a cubrir’. Y me gustó, fíjese. Yo quería sacar a mi hijo en brazos, abrazado así de mi”. Un inmenso gesto de amor que no puede sino admirarse. 

Al mismo tiempo como debe recriminarse y cuestionar a una autoridad (Semefo, IJCF, Fiscalía, Gobierno de Jalisco) que tuvo el cuerpo de Héctor Hugo tres días después de que desapareció y no lo entregó sino trece años después prolongando el dolor de esta madre buscadora por cuatro mil 742 días más. Un dolor que pudo cerrarse a las 72 horas, pero que se fue perpetuando por este largo tiempo. La violencia organizada y la guerra informal que vivimos producen un enorme dolor y sufrimiento para miles de familias en el país. Es indignante que la mala actuación de las autoridades prolongue y alargue este dolor de las familias y madres buscadoras.

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