Miércoles, 07 de Octubre 2026

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Cuando la encuesta favoreció a Claudia… y hubo crisis

Por: Salvador Camarena

Cuando la encuesta favoreció a Claudia… y hubo crisis

Cuando la encuesta favoreció a Claudia… y hubo crisis

En el verano de 2017 Morena no tenía gubernaturas y menos la presidencia de la República. Era el partido de un solo hombre (lo sigue siendo) y era una organización llena de traumas por lo mal que le salían (un cochinero) sus internas. Olfateando que en el año siguiente podían llegar al poder en la capital del país decidieron sacar candidato por encuesta. Qué podía salir mal.

El 25 de agosto, el diario “El País” resumió la conclusión de esa eliminatoria para la Ciudad de México: “Sheinbaum fue elegida anoche en un proceso consistente en una encuesta sobre la que se desconoce cómo, cuándo, dónde y a quién se hizo”.

Jacobo García, reportero de ese diario, abundaba: “El primer esfuerzo público de democracia interna de la joven formación de izquierdas no resultó como se esperaba. En un intento por marcar diferencias con el PRI y no repetir el famoso ‘dedazo’ con el que los mandatarios designaban a su sucesor, el presidente del partido en la Ciudad de México, Martí Batres, anunció que un ‘comité de encuestas’, nombrado por otro comité superior, elaboraría una serie de sondeos internos de donde saldría el candidato. El resultado ha sido desconcertante donde más duele, entre la militancia. Donde la duda sobre honorabilidad del líder ni se cuestiona”.

La terna de contendientes capitalinos (el propio Martí, Claudia Sheinbaum, por entonces alcaldesa de Tlalpan, y desde luego Ricardo Monreal) se decidió en un consejo del 13 de agosto, donde Batres tuvo 84 votos, Sheinbaum 76 y Monreal 64. Al final, en la encuesta también midieron a Mario Delgado. 

Como el método elegido no dejaba tranquila a toda la militancia, y en la opinión pública ya se veían dados cargados, Andrés Manuel López Obrador tuvo que salir a decir que “en Morena no hay imposición, no es como el PRI o como el PAN”, mismitas palabras que podríamos estar escuchando hoy sobre algunas de las candidaturas que se terminaron de definir en el oficialismo la semana pasada (o en 2024 con CSP).

Porque al final pasó lo que muchos pensaban que iba a suceder: luego de unos madruguetes de encuestas, cuando se dio a conocer la “oficial”(sorpresa) ganaba la alcaldesa de Tlalpan; Martí y Delgado aceptaban el resultado, y Ricardo Monreal dio sonoro portazo. 

“Lucho contra la nomenclatura”, dijo el entonces alcalde de la Cuauhtémoc al rechazar los resultados y sobre todo la falta de transparencia. “Vamos a hacer lo que la gente quiera y decida”, agregaba Monreal (por si creen que lo de la acapulqueña Abelina López es algo original, o lo de Andrea Chávez en Chihuahua). El zacatecano llegó a coquetear con el PAN una candidatura antiClaudia. 

“Acusan dedazo porque soy mujer”, dijo Sheinbaum en medio de los cuestionamientos. Pero sobre todo, la opinión pública y parte de la militancia solo quería saber lo elemental: cuáles fueron los números finales de las encuestas, y quién las hizo. La presidencia nacional de Morena tuvo que abrir los resultados: Sheinbaum “ganó” con 15.9% de los votos, Batres, con 10.1%, Monreal 9.7% y Ninguno con 22.9 por ciento.

Y sobre quién hizo las encuestas se tuvo que recurrir al difunto INAI para obligar a “Morena a ‘desclasificar’ el nombre de los tres titulares que integran su Comité de Encuestas. Se trata de Juan Morales Velasco, Raimundo Artís Espriú y Carlos Emiliano Calderón Mercado, a quienes no se les ubica como expertos de ninguna casa encuestadora” (Nota de “El Financiero” del 21/12/17).

Hace nueve años Sheinbaum inició su camino al estrellato presidencial con las mismas turbulencias que hoy se ven en algunas entidades. Y con idéntica resistencia de Morena a la transparencia.

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