Jueves, 15 de Octubre 2026
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¿Cómo será la película de la crisis del agua?

Por: Arturo Garibay

¿Cómo será la película de la crisis del agua?

¿Cómo será la película de la crisis del agua?

Guadalajara vive una crisis sin parangón a causa del agua. A mí, igual que a usted, me pasa que abro el grifo (el de la cocina, el del baño, el del patio) y el agua me sale con algún premio: desde una turbiedad sutil hasta una cochinada total, o transparente pero olorosa a metal, a huevo podrido o a cosas peores. La situación ha escalado a tal grado que asumo que pronto, muy pronto, encontraremos al menos algún documental formal sobre este evento de profunda resonancia social, política y ambiental, cuyas consecuencias para la salud ahí van revelándose y que está provocando que ya se escuchen historias de terror en otras latitudes del país. 

En el pasado, el cine internacional ha revisado el tema del agua. En “Las uvas de la ira” (1940), por ejemplo, encontramos un relato sobre sequía y escasez que nos deja ver lo vulnerable que queda el ser humano al carecer de agua. En toda la saga “Mad Max”, el tejido social se rasga irreparablemente a causa de la irresponsabilidad humana frente al vital líquido. Lo que vivimos en la capital jalisciense me ha puesto a pensar que a lo mejor este es un gran momento para volver a ver algunas películas sobre el agua, para ver si por ahí cogemos algo de inspiración y mantenemos los bríos para no bajar la voz.

En días recientes he pensado mucho en “Chinatown” (1974), con Jack Nicholson. Aquel filme de carácter “noir” está ambientado en la guerra californiana del agua. Lo interesante es que explora lo que ocurre cuando una ciudad vive una crisis de agua provocada por la corrupción, por la manipulación política para darle al agua un uso que no es el de servir a la ciudadanía: lo que sucede cuando el agua es objeto de especulación, de acuerdos de negocio, cuando una crisis es detonada de manera artificial.

El largometraje dramático “A Civil Action” (1998), protagonizado por John Travolta, retrataba un caso ocurrido en Massachusetts varias décadas atrás: en la cinta vemos que un “agua transparente” no es sinónimo de un “agua segura”. La película contrapone los costos humanos y los costos institucionales; es una pieza (muy gringa, sí) sobre justicia ambiental y sobre lo fácil que es desentenderse de la responsabilidad tanto desde la trinchera gubernamental como desde la trinchera corporativa.

En 2008 salió un documental titulado “Flow: For the Love of Water”. En esa pieza que pasó por el festival de Sundance vimos una crisis hídrica que en su momento pudo parecernos distante, pero que hoy tenemos en nuestra puerta. La cinta revisa los problemas del agua en la India, entre otros territorios. Habla sobre la amenaza de la privatización, la comercialización y la contaminación... y se expresa sobre esos temas con urgencia.

Por supuesto, hay más títulos en este tenor, desde la premiada “Erin Brockovich” de Steven Soderbergh y Julia Roberts, hasta “Promised Land”, con Matt Damon. No he escogido las mejores películas sobre el agua para esta pieza, sino las que me han estado viniendo a la mente en semanas recientes ya que me hacen pensar en lo que nos está pasando a los tapatíos aquí y ahora. Porque, al igual que tú, en eso es en lo que más pienso últimamente: en nuestra agua.

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