En los pasillos del Ayuntamiento tapatío circula una nueva apuesta mundialista. No tiene que ver con goles, tarjetas ni selecciones, sino con basura. Tras el concierto de Maná, la Glorieta de La Minerva dejó como saldo más de 21 toneladas de basura, una marca nada despreciable para una sola noche de rock y nostalgia noventera.Ahora todas las miradas apuntan al siguiente desafío: el concierto de Alejandro Fernández, el próximo 25 de junio, en el mismo escenario. La incógnita es si los seguidores de “El Potrillo” lograrán superar la hazaña “ambiental” de los fans de Maná o si el récord permanecerá intacto.La recomendación es que todos lleven su bolsa biodegradable y se la lleven a su casa con sus derechos. ¿O qué? * * * Si alguien pensó que el récord de Maná era el único, Guadalajara respondió con un rotundo “esperen tantito”. Apenas se habían apagado los ecos de “Rayando el Sol” y el Fan Festival del Centro Histórico ya colgaba el letrero de lleno total horas antes del México-Corea del Sur.Los más optimistas hablan de pasión futbolera. Los más realistas sospechan que buena parte de los asistentes del miércoles simplemente no encontró el camino de regreso a casa y decidió quedarse para el siguiente evento en la Plaza de la Liberación. ¿Será?Lo cierto es que el semáforo rojo apareció antes que el silbatazo inicial y las autoridades tuvieron que repartir aficionados entre el Auditorio Benito Juárez, el Centro de Zapopan y cualquier pantalla disponible.A este paso, Guadalajara ya no compite por ser sede mundialista, sino por convertirse en la capital internacional de las aglomeraciones certificadas.Los reprobados fueron algunos aficionados que confundieron las áreas restringidas con puertas abiertas y derribaron cercos de seguridad en el Centro tapatío. Por fortuna, no pasó a mayores. * * * Y mientras otras sedes mundialistas presumen estadios y aficiones, Jalisco decidió competir en una categoría más nutritiva: rompió el Récord Guinness con el guacamole más grande del planeta. Fueron más de 12 mil kilos de aguacate.Por cierto, nos cuentan que el gobernador Pablo Lemus anda tan satisfecho con la respuesta al programa mundialista que elevó las expectativas... y la geografía celestial. Tras el éxito del concierto de Maná, soltó que Dios quiere a todo el mundo, pero despacha en Jalisco. ¿Qué tal?También nos dicen que en Guadalajara tienen confirmado al rey Felipe VI para el Mundial, pero todavía no saben si alcanzará a llegar al concierto de Plácido Domingo en el Conjunto Santander de Artes Escénicas de la UdeG. Todo dependerá de cuánto se prolongue la charla con la Presidenta Claudia Sheinbaum.