Domingo, 16 de Mayo 2021

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Una reforma cara y con olor a humo

Por: Ramsés Gaona López

Una reforma cara y con olor a humo

Una reforma cara y con olor a humo

El pasado martes, la cámara de senadores con la mayoría de Morena y sus aliados el Partido del Trabajo y el Partido Encuentro Social, aprobó la iniciativa de reforma a la Ley de la Industria Eléctrica presentada por el Presidente de la República con carácter de preferente ante la Cámara de Diputados. En esta última, se llevó a cabo un parlamento abierto para debatir la iniciativa. El evento terminó siendo una simulación de diálogo que no tomó en cuenta una sola de las opiniones de quienes señalaron los perjuicios en materia ambiental y económica que derivarían de los cambios propuestos a la ley. En el Senado se ahorraron las formas y, en un ejercicio de “honestidad”, cancelaron cualquier oportunidad de debate sabiendo de antemano que tenían la instrucción de no modificar ninguna coma a la iniciativa remitida.

“Que no haya ilusos para que no haya desilusionados”, acostumbraba decir Manuel Gómez Morín. Por ello, tal aprobación no es motivo de sorpresa, pues constituye la última medida de una serie de acciones que, desde el inicio de la actual administración federal, buscan concretar la visión que sobre el sector eléctrico tiene el Presidente y que se resume en el fortalecimiento de la Comisión Federal de Electricidad para regresarle el poder monopólico que alguna vez tuvo en todas las actividades de la cadena de valor de la industria eléctrica. ¿Es inválido fortalecer a la Comisión Federal de Electricidad? No, pues se trata de una Empresa Productiva que tiene como fin generar valor y rentabilidad para el Estado Mexicano. ¿Es indebido darle un predominio en todas las actividades? Sí, pues además de afectar los derechos legítimos de quienes participan en áreas como la generación y comercialización de electricidad en las que no debe haber un monopolio, crea un ambiente de inseguridad jurídica para la inversión y constituye una obstinación que terminaremos pagando todos los mexicanos.

Ya se han señalado por diversas voces y en distintos foros los perjuicios en materia ambiental y económica que propiciará la que se ha denominado como “ley combustóleo”. Al eliminar el criterio de despacho económico y darle preferencia al parque de generación de la Comisión Federal de Electricidad, la energía que se venda será mucho más cara y contaminante. De igual forma, las modificaciones introducidas contravienen el principio constitucional a la libre competencia y concurrencia -que permite a los usuarios recibir un bien o servicio de mejor calidad al menor precio posible- así como el criterio de sustentabilidad en las actividades de la industria eléctrica para hacer efectivo el derecho a un medio ambiente sano. Lo anterior, como ya ha quedado resuelto por la Suprema Corte de Justicia de la Nación ante medidas similares que la administración federal quiso implementar sin conseguirlo y que ahora busca imponerlas como disposiciones de ley.

Sin embargo, ninguna razón de carácter jurídico, económico o ambiental será válida cuando lo que se busca es regresar, cueste lo que cueste, a una época de esplendor nacionalista que es ajena a la realidad actual. En ese sentido, la obstinación para sacar adelante una política pública inviable, además de los daños al medio ambiente, generará costos que, como mencionaba, terminaremos asumiendo los mexicanos. Tal vez no directamente en el pago del recibo de luz; pero sí a través de nuestros impuestos para mantener de manera artificial la tarifa eléctrica a través del subsidio que la Secretaría de Hacienda transfiere año con año a la CFE y que tendrá que incrementarse por el costo de comprar electricidad más cara que la generada por las energías limpias.

Igual de grave que lo anterior, es el mensaje de inestabilidad que se manda a todos los que quieran hacer negocios en México; cambiar las “reglas del juego” a mitad del partido y a capricho de uno de los equipos no constituye un juego limpio.

La soberbia y la cerrazón en el ejercicio del poder público terminarán costándonos muy caras. Seguramente para el Presidente esto no tiene importancia, con tal de hacer realidad su sueño de aparecer en los libros de texto de las futuras generaciones como quien “rescató” al sector eléctrico… de producir energía más limpia y barata.

Por Mtro. Ramsés Gaona López*

*El Mtro. Ramsés Gaona López es Profesor del Posgrado en Derecho de la Universidad Panamericana.

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