Sobre las ruinas de la partidocracia tradicional, llegaron al poder hace un año Andrés Manuel López Obrador y Enrique Alfaro Ramírez con la promesa de renovaciones de la vida pública. El primero promete una Cuarta Transformación de la república, en tanto que el segundo ofrece una Refundación del sistema político en Jalisco. El reto de proyectos políticos como los de López Obrador y Enrique Alfaro es que prometen, de entrada, cambios de dimensiones históricas.¿Qué tanto ha cambiado Jalisco en este primer año de la llamada Refundación? Mucho menos de lo que promete la propaganda del gobierno de Movimiento Ciudadano.Pueden registrarse cambios discursivos o ceremoniales, pero en esencia las cosas siguen igual ahora en el primer año de la Refundación que en los pasados 30 años de gobiernos de la partidocracia tradicional. En los aspectos esenciales del modelo económico, del sistema político, de la seguridad, de las relaciones entre las clases, del reparto de la riqueza y del resguardo del medio ambiente puede constatarse que no hay cambios significativos. Hay más continuismo del que la propaganda naranja quisiera admitir.La economía de Jalisco sigue apostando al modelo neoliberal, con las siguientes dinámicas de acumulación de capital: una industria electrónica basada en el control y explotación de la fuerza laboral; una agroindustria para producción del mercado interno y de exportación basada en la concentración de la tierra, la explotación del trabajo de jornaleros y una estela de contaminación y devastación ambiental en las tierras dedicadas a esta dinámica de acumulación. Los negocios extractivos, como la minería, explotaciones madereras o de cuerpos de agua, siguen prácticamente intactos en Jalisco, al igual que los megaproyectos turísticos.Una dinámica de acumulación de capital que se ha intensificado en el primer año de la Refundación de Enrique Alfaro es el negocio inmobiliario, tan cercano al grupo político del actual gobernador. Los cambios al modelo de la ciudad parecen estar dedicados a los empresarios de este negocio.Décadas de industrialismo, desarrollismo y neoliberalismo extractivista han devastado el medio ambiente en Jalisco, creando en algunas regiones “infiernos ambientales” como los calificó el secretario de Medio Ambiente federal, Víctor M. Toledo. Revertir décadas de devastación no será fácil. Es en este frente donde posiblemente el gobierno de la autonombrada Refundación ha cambiado el discurso: anunció compromiso con remediación del corredor El Salto-Juanacatlán, anunció cierre de vertedero de Los Laureles y de la termoeléctrica La Charrería. Pero se necesitan más acciones que anuncios para hacer algo distinto en torno al devastado medio ambiente en la entidad. Respecto a las relaciones políticas, poco hay de cambio hasta ahora y el anunciado Congreso Constituyente representa un cambio más cosmético que de fondo de las reglas del sistema político liberal.Finalmente, el trato hacia los movimientos sociales, activistas, pueblos indígenas y la sociedad que se manifiesta y protesta, el trato del gobierno de la Refundación ha ido entre el menosprecio y la represión. Si hay cambio ha sido para peor. En conjunto, el balance de un año de Refundación, se muestran las continuidades del sistema neoliberal con sus distintas dinámicas de acumulación de capital que han operado en la entidad en las pasadas décadas. Y el intento de crear un constituyente y una supuesta refundación es en realidad una limpieza de cara al sistema político caduco y en crisis que operó con la partidocracia tradicional. Es la búsqueda de una bocanada de oxígeno a un sistema en crisis terminal.