Jueves, 02 de Diciembre 2021

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Un México democrático, una educación con carácter

Por: Dra. Daniela Salgado Gutiérrez *

Un México democrático, una educación con carácter

Un México democrático, una educación con carácter

Alejandro Llano escribía en uno de sus maravillosos libros, “El modelo del 'Estado de Bienestar' aparece desde la perspectiva actual, como una configuración que significa, por una parte, la renuncia a proyectos utópicos totalizantes y, por otra, el último intento de realizar- en la medida de lo posible- los anhelos de felicidad social que laten en las utopías contemporáneas. Se podría decir que el Estado de Bienestar representa 'el fin de la utopía'”. Otros sociólogos, filósofos y politólogos, también han denunciado esta decadencia, que no obedece a una simple “mala funcionalidad” sino a una falacia de origen. Me parece que no es en estas fórmulas estructurales más o menos beneficiosas donde encontraremos la respuesta que como sociedad buscamos, sino en la raíz de esa intimidad, de ese ser personal que es capaz de abrirse a los otros solidariamente para establecer modos de relación humanos y justos donde el ser humano pueda cubrir sus necesidades no solo materiales sino también del espíritu. Donde pueda ser feliz.

Los principios democráticos como la justicia, la libertad, el respeto, la tolerancia, no son fórmulas que se diseñan y se ejecutan, ni son banderas que se compran y se alzan, tampoco son decisiones que se imponen. Son virtudes que en principio se reconocen, se aprecian, se viven y se buscan intencionalmente y se goza con ellas y en ellas. Estos principios, estas virtudes, viven en las personas, no en las estructuras ni en las -fórmulas político-económicas; están en la cultura y en el clima relacional de una sociedad, en el carácter de sus ciudadanos, que se contagia, se modela y luego se convierte en el carácter de su propio país.

Desde hace un año, dirijo un proyecto de investigación que realizamos un grupo de profesores de la Universidad Panamericana junto con otros investigadores de la Universidad de Navarra, de la Universidad de Missouri y la SEJ, financiado por la Templeton World Charity Foundation, que precisamente tiene la intención de apostar por una nueva perspectiva educativa en nuestro sistema público. Como dice el Dr. Marvin Berkowitz, creador de estos programas de liderazgo educativo con carácter, no se trata de poner algo nuevo en el plato de la educación sino que la educación del carácter sea el plato sobre el cual se sirva todo aquello que configure a la educación, que le dé sentido.

Hay una infinidad de problemas que aquejan a nuestra sociedad y que dificultan la consolidación de una verdadera democracia y ello es la falta de participación, la falta de interés por la cosa pública, es decir, de interés por el otro y por lo otro, la falta de capacidad para distinguir la verdad y para actuar en consecuencia, de libertad para superar las ataduras de lo fácil, lo cómodo, lo reactivo, lo inmediato. La educación del carácter es una apuesta por un verdadero desarrollo integral de la persona y a su vez, como consecuencia, de un florecimiento humano, social, comunitario.

No avanzaremos hacia una democracia si no existen ciudadanos democráticos, no habrá respeto deportivo solo con multar a los clubes por gritarle al portero contrario cuando despeja, no habrá civilidad vial por incrementar el monto de las multas o por poner agentes de tránsito en cada semáforo, no se evitará el narcomenudeo por plagar la ciudad de cámaras de videovigilancia; habrá respeto deportivo cuando seamos capaces de reconocer al otro en su dignidad, cuando lo consideremos en su persona y reconozcamos que merece un lugar en la comunidad, cuando sepamos trabajar en equipo y vivamos las auténticas virtudes del deporte; respetaremos las normas y la autoridad cuando descubramos el valor que tienen a través de la admiración de la figura de nuestras autoridades, que serán esos modelos que inspiren y den ejemplo de vida; combatiremos el narcomenudeo cuando los jóvenes tengan un proyecto de vida saludable, un para qué y un para quién vivir, cuando aprendamos a disfrutar creativamente del tiempo libre.

Viviremos en democracia cuando hayamos ayudado a que las personas se formen para ello. Y nuestra apuesta está sin duda en la educación y para ello en comenzar con sus líderes educativos, con quienes dirigen y modelan el clima y la comunidad educativa, porque si queremos un México democrático, necesitamos formar el carácter.

*La Dra. Daniela Salgado Gutiérrez es directora de la Escuela de Pedagogía y Psicología de la Universidad Panamericana, campus Guadalajara.
 

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