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Viernes, 20 de Julio 2018

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Trump: la política es que no hay política

Por: Diego Petersen

Trump: la política es que no hay política

Trump: la política es que no hay política

Después de escenificar una de las mayores crueldades del siglo XXI, separar a niños y bebes de sus padres y encerrarlos en centros de detención conocidos en Estados Unidos como “los refrigeradores”, Trump que, como buen autoritario, gobierna a decretazos, decidió ser él y solo él quien tuviera ante las cámaras “el gesto humanitario” y firmó una orden para que los niños no sean separados de sus padres. El del presidente de Estados Unidos es, si se quiere, un típico gesto de político de poca monta, que primero crea el problema y luego vende la solución, pero a estas alturas no podemos llamarnos a sorpresa.

Más allá de eso la pregunta debería ser cuál es la verdadera política del Gobierno de Donald Trump en materia de migración. Y al igual que en otros temas, comercial, de derechos humanos, ambiental, seguridad, etcétera, la respuesta es que la política es que no hay política. Nadie puede decir que Trump sea impredecible: ha cumplido todas y cada una de sus promesas de campaña, que entonces leímos simplemente como barbaridades de un tipo que buscaba notoriedad.

Nadie puede decir que Trump sea impredecible: ha cumplido todas y cada una de sus promesas de campaña, que entonces leímos simplemente como barbaridades

Para el Gobierno de Donald Trump las políticas públicas son tan inútiles como el manual de uso de un aparato electrónico para un mexicano: solo recurre a ellas cuando todo ha fracasado. No hay una estructura o una lógica en las acciones, sino que éstas se definen en el día a día conforme vaya reaccionando el enemigo en turno y se vayan presentando los temas. Y la palabra enemigo es la correcta: para Trump no existe la contraparte, la otra mitad que completa la unidad, sino el enemigo a vencer en cada acción, en cada negociación.

El tour de forcé en materia migratoria no es ni con las madres ni con los niños, ni siquiera con los cuatro países involucrados en este terrible suceso, sino con el Congreso de los Estados Unidos. Estiró la cuerda hasta el límite de lo tolerable para la sociedad estadounidense. Cuando la reacción comenzaba a salirse de madre y canalizarse en su contra, firma este “acto humanitario” y regresa el balón a la Cámara de Representantes para obligarlos a discutir la reforma migratoria que él quiere y que incluye, por supuesto, el famoso muro.

¿Cuál será el siguiente movimiento y quién su víctima, intencional o colateral? Puede ser cualquiera, el que se le ocurra en la mañana y le guste para su bullying twittero. La única pista que podemos tener es revisar las barbaridades que dijo durante la campaña, porque a eso es a lo único que ha sido fiel (y lo de único no es metáfora).

(diego.petersen@informador.com.mx)

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