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Miércoles, 22 de Mayo 2019
Ideas |

Teatro que quizá sirve de algo

Por: Iván González Vega

Teatro que quizá sirve de algo

Teatro que quizá sirve de algo

Viene un mayo de tanto, tantísimo teatro, que uno se pregunta cuánto es necesario en una ciudad como ésta. Y luego recuerda lo que dijo un señor muy listo: que, cuando el teatro es necesario, no hay nada más necesario.
Carteleras: agoragdl.com.mx.

1. “Lot, la ciudad devastada” de La Guarida Teatro tendrá temporada y “Proyecto Sobrevivir” de Tramando Teatro tendrá un par de funciones nada más. Ambas obras pretenden reflexionar sobre cómo la violencia y la inseguridad marcan a México: la primera utiliza el mito bíblico del castigo a Sodoma como alegoría y la segunda inventa un programa de concursos con base en los miedos que vivimos a diario. Es irrefutable la necesidad de que pensemos esos temas. El teatro, en teoría, tiene el potencial de igualar a los espectadores, y a lo mejor consigue que, viendo al chairo o fifí de enfrente como un igual, nos preguntemos si ese odioso vecino al que insultamos en redes sociales no tendrá algo que decir que ayudará a que vivamos mejor. Éste es el país de un Minatitlán o un Villahermosa en donde matan a niños en balaceras y una funcionaria resume que es que los opositores “magnifican el drama”; si, al menos, advirtiéramos que chairos y fifís sufrimos igualmente, el teatro habría demostrado su presunta utilidad.

2. Un pueblo sufre sequía, pero entre ellos hay una niña que llora abundante agua dulce. ¿Será que los vecinos deciden explotarla? “Lágrimas de agua dulce” es un premiado trabajo de Proyecto 4to Studio en forma de espectáculo de títeres para familias, pero también un ejercicio que pretende reflexionar sobre los derechos de los niños. Esta semana la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) le recordaba al país la vergüenza de que el crimen tan nuestro se ha cebado, precisamente, en la infancia; y que, de 100 investigaciones ministeriales con un niño como víctima, solo una llega a sentencia condenatoria. “Lágrimas de agua dulce” es una obra tierna y que aspira a producir alegría: si tal teatro consiguiera eso, y además generara conciencia sobre la vulnerabilidad de los niños mexicanos, justificaría de sobra su presencia en nuestras carteleras.

3. También tendrán temporada “La leyenda de Gurutaka”, “El día de Amy” de Latiendo Teatro y “De niños peces y monstruos lunáticos”, de Adomicilio Teatro. La primera es un cuento infantil sobre una niña que pierde todo pero encuentra a un amigo inesperado; la segunda es un espectáculo musical para niños muy chiquitos, sin más pretensión que divertir con canciones casi de cuna; la tercera es un espectáculo lleno de intenso trabajo físico, que cuenta una historia sobre adultos que añoran su infancia. Y quizá estas tres obras no estén justificadas por una coyuntura social pero, si alguna es tan entretenida que sus propuestas calen (que revaloremos los lazos familiares, que combatamos la tristeza, que los niños chiquitos puedan dormir en paz), ¿no sería un logro?

Aparte. Peter Brook ha sido un genio para el teatro, pero toca releerlo y no olvidarlo. Él escribió: “No proponemos ideas fijas ni mensajes cerrados. Sólo procuramos que el espectador sienta. Y, cuando alguien siente, comprende”.

ivangonzalezvega@gmail.com
 

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