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Viernes, 26 de Abril 2019
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Rinus Michels, la esfinge de Ámsterdam

Por: Raúl Romero

Rinus Michels, la esfinge de Ámsterdam

Rinus Michels, la esfinge de Ámsterdam

El  martes pasado la revista France Football, la misma responsable por la entrega de los Balones de Oro, nombró al entrenador holandés Rinus Michels (izquierda en la foto con Johan Cruyff) como el mejor técnico de futbol de clubes de todos los tiempos.

Aunque para el público en general Michels es menos conocido que muchas de las figuras que dirigió, su importancia es evidente cuando se toman en cuenta las repercusiones del “Futbol Total” que llevó a la práctica primero con el Ajax de Ámsterdam y después con la Selección holandesa.

Para el entrenador Fabio Capello han existido sólo tres revoluciones en el futbol moderno: el Ajax de Michels, el Milan de Sacchi y el Barcelona de Guardiola. Sin la primera, las otras dos revoluciones no habrían ocurrido; de ahí viene la relevancia histórica de Michels.

Todo comenzó con un equipo en problemas y con un partido jugado bajo la niebla. En 1965 el Ajax estaba en los últimos lugares de la tabla y decidieron llamar como apagafuegos a Rinus Michels, un ex jugador del equipo que entonces se dedicaba a enseñar educación física y que era tan inexpresivo que se iba a ganar apodos como “El General” o “La Esfinge”.

Bajo el mando de Michels y con jugadores tan brillantes como Johan Cruyff y Johan Neeskens en la cancha, el Ajax forjó el “Futbol Total”, en el que cualquier jugador podía lanzarse al ataque, confiado en que sus otros compañeros podían cubrir su posición.

Los conceptos de Michels y su Ajax sacudieron el mundo del futbol por primera vez en 1966, cuando los holandeses derrotaron por 5-1 al Liverpool en un partido de la Copa de Europa que ha pasado a la historia como el “partido bajo la niebla” por las condiciones atmosféricas en las que se jugó.

Con el Ajax, Michels ganó  cuatro títulos de Liga y una Copa de Europa antes de pasar al Barcelona y después a la Selección holandesa, con la que perdió ante Alemania la Final del Mundial de 1974. Tendría una pequeña revancha en 1988, año en el que ganaría la Copa de Europa con la Naranja Mecánica.

El futbol no es nunca sólo futbol, y la revolución futbolística de Michels y Cruyff fue una revuelta paralela al cambio cultural y social que transformó Holanda en los años sesenta.

A la crisis de la posguerra siguió la prosperidad económica que trajo consigo irreverencia y un deseo de romper con las jerarquías, tal como proponía el “Futbol Total”. Para muchos holandeses Cruyff es un personaje tan emblemático como la de John Lennon, un símbolo de la rebeldía y el cambio.

Michels parece una figura discordante en ese revoloteo casi libertino de camisetas naranjas. “El futbol es algo como la guerra; quien se comporta demasiado bien está perdido”, dijo en alguna ocasión “El General”, quien pensaba en sus jugadores más como números en un sistema que como personas.

Michels aplicaba lo que el llamaba “modelo de conflicto”, buscando desencuentros con los jugadores más importantes del equipo, generando desacuerdos para sacudir emocionalmente al equipo cuando era necesario.

Un hombre como Cruyff es casi un bien público, debe ser irreverente, pero al mismo tiempo abierto, comprensible a todos porque simboliza los sentimientos y los deseos de la mayoría.

Pero por cada hombre como Cruyff o como John Lennon tiene que haber un general, una esfinge como Michels, suscitando silenciosamente el cambio detrás de la niebla, sonriendo de vez en cuando. Muy de vez en cuando.

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