Martes, 19 de Enero 2021

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Pandemia y congruencia

Por: Rubén Martín

Pandemia y congruencia

Pandemia y congruencia

Un video de apenas 11 segundos podría convertirse en el peor descalabro de Enrique Alfaro Ramírez en el manejo de la pandemia en Jalisco. Me refiero al video en el que aparece el gobernador bebiendo en un bar y que empezó circular la noche del jueves en redes sociales locales y que ayer viernes ya era viral en todo el país, incluso trending topic en Twitter.

Como la mayoría de lectores ya lo saben, en ese pequeño video aparece el gobernador en el momento que se toma un trago, y aparece fugazmente la mesa con quienes está departiendo. En el pequeño lugar, que no da margen para guardar la distancia sanitaria recomendada, tocaba una banda en vivo. El video fue grabado la noche del martes 8 de diciembre en el restaurante-bar Café Candela en el centro de Zapopan.

Ha sido tal el impacto del video que el gobernador de Jalisco vio necesario difundir un mensaje en su cuenta de Twitter para y explicar lo que ocurrió. Dijo que el martes por la noche salió a cenar acompañado de su pareja: “De repente hace falta aunque sea salir a cenar, no creo que nadie cuando sale a cenar use cubrebocas... pero entiendo que estamos en tiempos que cualquier imagen se usa para atacar (…) No estuve en un lugar que no estuviera permitida su operación. Había música, estuve un rato, me cené tres rebanadas de pizza, me tomé dos whiskys, escuché un rato música y me fui a mi casa”, dijo. 

Como ha sido usual cuando ha recibido críticas, responsabilizó a sus enemigos del golpeteo político de cara al proceso electoral del próximo año, lo que es desconocer que los cuestionamientos vienen también de ciudadanos y sectores sociales ajenos por completo a la política profesional.

Dicho esto, hay que remarcar que como todos los servidores públicos, el gobernador esta en su derecho a salir a comer y beber con su pareja y amigos, como el resto de los ciudadanos. No se está cuestionando ese derecho.

Lo que se está criticando es la congruencia de un gobernador que a lo largo de la pandemia se ha distinguido por enviar un mensaje estricto, enérgico, en no pocas ocasiones regañón al resto de los ciudadanos para que asuman su responsabilidad de cuidarse durante esta larga y peligrosa contingencia sanitaria provocada por el COVID-19. 

Desde que empezó la cuarentena, el gobernador de Jalisco ha tratado de aprovechar la emergencia para tratar de distinguirse de lo que ha dictado y ha hecho el Gobierno federal que encabeza Andrés Manuel López Obrador. 

Así, ordenó un cierre anticipado de todas las actividades no esenciales cinco días antes de que entrara en vigor la Jornada Nacional de Sana Distancia. Además impuso retenes en los límites estatales, retenes incluso para viajes cortos como Chapala, Tapalpa o la playa. Incluso exigió a los gobiernos municipales que hicieran obligatorio el uso de cubrebocas en espacios públicos.

La aplicación excesiva de dichas medidas provocó detenciones ilegales, personas golpeadas, impedidas del libre tránsito y hasta el grave caso de Giovanni López, detenido por la Policía municipal de Ixtlahuacán de los Membrillos y posteriormente asesinado. Las movilizaciones detonadas al conocerse este caso se contuvieron mediante la represión, detenciones, torturas y desapariciones forzadas en los hechos conocidos como el Halconazo tapatío del 5 de junio. 

Las medidas ordenadas por el Gobierno del Estado han ido acompañado de un discurso del mandatario en que ha insultado a quienes no entienden la gravedad de la pandemia (23 de abril) o de advertencias de que la irresponsabilidad de los ciudadanos podría llevar a aplicar el botón de emergencia. Y apenas hace unos días dijo lo siguiente: “Para poder regresar el día 25 de enero a clases tenemos que asumir nuestra responsabilidad, todos. Cuando estés paseándote en un centro comercial, cuando estemos echando vino con los amigos en una posada, solamente reflexiona que eso que estás haciendo puede ser la razón por la cual nuestras niñas y niños no puedan regresar a las aulas”. 

Todas las medidas que ha impuesto, todos los discursos y regaños que ha hecho parecen vacíos e incongruentes cuando se ve al gobernador cenando y bebiendo en un bar justo en el pico más alto de la pandemia. 

El 23 de abril, en un sentido mensaje, Enrique Alfaro se dijo frustrado y hasta insultó a los ciudadanos que no entendían las medidas sanitarias impuestas por el gobierno. Ese día hubo cuatro muertos y 19 contagiados por COVID-19. El día que salió a comer pizza y beber whisky, hubo diez veces más muertos y 40 veces más contagiados. La congruencia también es necesaria para enfrentar esta grave pandemia. 

rubenmartinmartin@gmail.com

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