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Jueves, 15 de Noviembre 2018
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Nuevo vientos

Por: Mauricio Giaconía

Nuevo vientos

Nuevo vientos

Mañana comenzará uno de los torneos de Grand Slam más falible en los pronósticos de los últimos años. Sin un gran favorito, el Abierto de Australia asoma en el horizonte con la posibilidad, muy cierta, de cortar la hegemonía que, desde hace más de una década, han impuesto en los grandes torneo, Federer, Nadal, Djokovic, Murray y Wawrinka, con apenas un par de interrupciones (del Potro y Cilic, en los US Open de 2009 y 2014).

El final de 2017 eyectó a Grigor Dimitrov al tercer puesto del ranking mundial tras su impactante título en el Masters de Londres. Lejos en el tiempo parecen haber quedado los frecuentes raptos de volatilidad mental que desdibujaban el inmenso talento tenístico del búlgaro y, hoy, su figura se yergue tan imponente como para no considerar descabellado situarlo como máximo aspirante al título (podría cruzarse con Tsonga o Kyrgios, en Octavos y con Sock en Cuartos).

Federer intentará repetir su proeza del año pasado. Su historia requiere que se le otorguen todos las créditos y el sorteo le hizo un guiño de complicidad con un cuadro, a priori, beneficioso en las primeras rondas (Quarrey, en Octavos; Goffin o del Potro en Cuartos).

Nadal, que parte como líder de la clasificación (tendría como posibles rivales a Isner en Octavos, y a Cilic en Cuartos) aparece un par de peldaños debajo entre los favoritos tras su traumático final de temporada pasada (se retiró del Masters, luego de perder con Goffin en el debut, por dolores en el tendón rotuliano de la rodilla derecha) y por la derrota de esta semana ante Gasquet, en el Kooyong Classic. Precisamente, en este torneo de exhibición regresó Djokovic tras seis meses de ausencia, con una abrumadora victoria sobre Thiem, número 5 del mundo. Un aviso contundente a todos del máximo ganador de la historia abierta en Australia (seis títulos).

Varios nombres deberán estar en consideración. Zverev, con apenas 20 años, es el líder de la Next Gen; del Potro, después de varios años, jugará sin lesiones y descansado y con el antecedente de su gran semana en Auckland; Kyrgios ganó el primer torneo del año en Brisbane, con victoria sobre Dimitrov en Semifinales; Thiem, tras una notoria baja durante el segundo semestre del año pasado, intentará repetir su excelente comienzo de 2017; Cilic, sin hacer ruido, se consolidó en el Top 10 y demuestra un altísimo grado de madurez. Wawrinka regresará tras más de seis meses por la operación de rodilla, pero ahora su hombro puso en duda su concurso. Aún sin comenzar el torneo, se extrañará la ausencia de Murray, operado de cadera, hace apenas 10 días.

Algo similar ocurrirá entre las damas. Serena Williams decidió no jugar tras su reciente maternidad (Alexis Olympia nació el 1 de septiembre) y así el torneo se queda sin la campeona de 2017 y máxima ganadora en la historia (con siete coronas). Las dos primeras cabezas de serie, Halep y Wozniacki, nunca ganaron un torneo de Grand Slam. Muguruza, tercera en el ranking, ya cuenta con dos títulos grandes, el último en Wimbledon 2017. Y es la española, justamente, quien sobresale con apenas una luz de ventaja sobre el resto. Pero, como casi siempre, las sorpresas dominarán el cuadro femenil. Y sin Serena en el horizonte, el centro del show será María Sharapova, quien tras cumplir la suspensión de 15 meses y haber regresado en el US Open con un wild card, volverá a jugar un torneo grande por mérito propio (47°en el ranking). Los ojos del mundo tendrán el eje sobre el magnetismo de su figura. Y un posible cruce en Octavos de Final ante Garbiñe Muguruza hará trepidar el Rod Laver Arena.

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