Miércoles, 27 de Enero 2021

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Los dos López-Gatell

Por: Jonathan Lomelí

Los dos López-Gatell

Los dos López-Gatell

Un Hugo López-Gatell es subsecretario de Salud federal y se encarga de la política sanitaria del país contra el COVID-19, además de ser su vocero. Es, también, quizá el segundo funcionario público más visible de la administración federal, sólo después de Andrés Manuel López Obrador.

El otro López-Gatell se comporta como un «covidiota» , término acuñado en las redes sociales para definir a las personas cuyo comportamiento durante la crisis por el coronavirus ignora el protocolo de distanciamiento social, medidas sanitarias y contribuye a expandir el virus.

¿Cómo se identifica a un «covidiota» según las redes? No usa cubrebocas. Se burla de las personas que usan cubrebocas. Va a fiestas y reuniones. Asegura que el virus no le hará daño (y añado: o que ciertos personajes tienen «fuerza moral, no de contagio» del virus); difunden información falsa («todo va bien, el cubrebocas no sirve»), difunden teorías conspirativas (o politizan y culpan a los medios, añado).    

Un López-Gatell nos repite cada tarde  «quédate en casa», evita las reuniones, respeta el confinamiento. Y el otro vacaciona en una playa de Oaxaca cuyo nombre, Zipolite, significa en zapoteco «playa de los muertos».

¿Están justificadas las críticas a Hugo López-Gatell por vacacionar en playas de Oaxaca?

Esta pregunta debería responderla un médico que esté en la primera línea de batalla contra el COVID-19. Uno que el año nuevo lo haya pasado en un hospital.

Esta semana, el primer Ministro de Canadá anunció que cesará a funcionarios del gobierno por vacacionar en estas fechas navideñas en plena pandemia.  Entre ellos el ex ministro de Finanzas de Ontario, Rod Phillips, que dejó el cargo y tuvo que disculparse por pasar el año nuevo en el Caribe e intentar ocultar el hecho con un video en redes sociales en donde se mostraba junto a una chimenea.

López-Gatell ni siquiera intentó disimular. Un día antes del escándalo por su visita a la playa, se viralizó su imagen en una avión, sin cubrebocas, mientras hablaba por teléfono. Pese al escrutinio público,  acudió al siguiente día a un restaurante en las playas de Oaxaca.

La arrogancia del funcionario es a prueba de críticas.

Un funcionario tiene derecho a vacacionar. Pero como tal, también está sometido al escrutinio público y debe ser un ejemplo congruente de respeto a las políticas sanitarias que él mismo dicta.

La discusión de este hecho puede tener un enfoque sanitario, político o ideológico. En ese debate se pueden ir horas. Nosotros como ciudadanos tenemos dos opciones: escuchar y acatar las medidas del primer López-Gatell, subsecretario de Salud, o imitar las acciones del «covidiota» que no usa cubrebocas en el avión o sale a comer pizza con whisky a un bar.

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