Estamos en el mes número 32 de la administración del presidente Lopez Obrador (AMLO), faltan 40 meses para que concluya el término presidencial -más de la mitad de su mandato- y 36 meses para la elección (1 de julio del 2024), y el presidente ya abrió el abanico de posibles candidatos para sucesión presidencial. Esto no se puede interpretar como adelantar los tiempos o ganar tiempo en el proceso político, sino sencillamente como ridículo e irresponsable de parte del mandatario, que deliberadamente lanza un tema distractor para evadir enfrentar y hablar sobre los problemas reales por lo que atraviesa el país y que son los que en verdad interesan a la gente. Y no conforme con eso, ayer hasta tuvo el descaro hablar desde su tribuna -donde se espera aborden temas de verdadero interes y trascendencia nacional- de ofrecer el avion presidencial para fiestas o viajes de luna de miel. Hágame usted el favor.Lo que sucede es insólito. Adelantar la carrera por la candidatura en su gabinete es poner a sus colaboradores en una abierta competencia. Las pugnas entre los posibles ‘elegidos’ y sus seguidores necesariamente empezaran, poniendo en riesgo en atender sus funciones y descuidando las responsabilidades de los puestos que ocupan. A partir de hoy, muchos de los mencionados como ‘posibles’ estarán más atentos a mostrar lealtad a quien los puede promover desde Palacio Nacional, que a demostrar sus capacidades en el puesto que desempeñan.Otro efecto que puede provocar Lopez Obrador al lanzar a diestra y siniestra nombres de ‘candidateables’ o decir que todos tienen oportunidades -que puede ser el motivo- es aplicar el refrán ‘divide y vencerás', que causará una verdadera refriega al interior del gabinete que servirá de más distracciones y que del radar desaparezcan otros tipo de prioridades.La gente de la calle, el ciudadano común y corriente, en estos momentos lo que quiere es solución a los problemas provocados por la pandemia, especialmente acceso a las vacunas, oportunidades de trabajo, no más inflación, menos violencia y más seguridad. Hablar de la sucesión presidencial es distraer deliberadamente la atención y actuar irresponsablemente.Me da la impresión, que subido en el ring de la presidencia, a menos de la mitad de su mandato, ante los problemas que encontró, más lo que ha provocado y ante la imposibilidad de resolverlos con sus ideas y políticas, Lopez Obrador lo que quiere es que desde la esquina le avienten la toalla y que se declare un Knock-out técnico (KOT). ¿Usted, qué opina?daniel.rodriguez@dbhub.net