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Jueves, 13 de Diciembre 2018

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La morenista que dijo no a la Guardia Nacional

Por: Jaime Barrera

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Más dudas que certezas dejó el tan esperado Plan Nacional de Paz y Seguridad que presentó la semana pasada el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, en el que su principal apuesta es la creación de la Guardia Nacional, que integrarán policías federales, militares y marinos.

La paradoja es que la primera en decir no a que ese nuevo cuerpo policial cuide de su demarcación fue nada más y nada menos que la futura jefa de Gobierno de la Ciudad de México, la morenista Claudia Sheinbaum, quien expresó al día siguiente que ella se queda con sus policías y no con la Guardia Nacional propuesta por su jefe político.

Ese posicionamiento no es cosa menor, si tomamos en cuenta que en la exposición del modelo de seguridad de lo que no se habló fue justamente de las policías estatales y las municipales.

Implícitamente el mensaje fue claro: en la estrategia para buscar cumplir la promesa de pacificar el País, que es la principal demanda y reclamo social, no figuran de arranque las corporaciones policiales locales por el alto grado de infiltración delincuencial que padecen.

La pregunta es qué le da la seguridad al nuevo Gobierno y al futuro Secretario de Seguridad, Alfonso Durazo Montaño, y al próximo Secretario de la Defensa Nacional, Luis Sandoval, que quienes integrarán la Guarda Nacional estén libres de esa penetración de las mafias, presentes tanto en corporaciones federales como castrenses.

El anuncio del nuevo Plan de Seguridad coincidió con el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para echar atrás la controvertida Ley de Seguridad Interior que pretendía darle certeza jurídica al actuar del Ejército en labores de vigilancia policial, que tanto fue criticada por organismos nacionales e internacionales de Derechos Humanos, incluso por la bancada morenista en la pasada Legislatura federal.

Por eso hoy se escuchan, con sobrada razón, críticas al Presidente electo y a su equipo de proponer la militarización policial, cuando en su momento de opositores, exigían que los soldados regresaran a los cuarteles.

La otra gran duda que quedó tras el planteamiento del modelo de seguridad que pretende implementar el Gobierno lopezobradorista es la coordinación con las autoridades estatales y municipales y sus cuerpos policiales.

Ya dijimos que fueron totalmente omitidas pese a representar la mayor cobertura policial del país. Nada se dijo de lo que se hará para buscar su depuración, fortalecimiento y profesionalización.

Lo único que se mencionó es que se invitará a los gobernadores y sus mandos policiales a participar en la junta mañanera que todos los días encabezará a nivel federal el propio Presidente, junto con su gabinete de seguridad, y que replicarán en los Estados los súper delegados, con los mandos de la Policía Federal, marinos y militares.

Habrá que ver si los gobernadores, como la Sheinbaum, dicen no, gracias.

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