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Miércoles, 16 de Octubre 2019
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La cola también es perro

Por: Diego Petersen

La cola también es perro

La cola también es perro

No sé si en efecto lo esté, pero el gobernador Enrique Alfaro se ve desesperado. Y tiene razón. Pasan los días y en lugar de tener mayor claridad sobre el futuro del abasto de gasolina en el Estado lo que tenemos es mayor confusión: no está claro cuándo habrá combustible suficiente y por lo tanto resulta imposible actuar. Para hacer una estrategia primero hay que tener información, lo más concreta y certera posible, y esa es hoy más escasa que la gasolina.

La escasez de información ha golpeado a Jalisco tanto como la del combustible. Los empresarios dan cifras de cálculos de posibles afectaciones, pero son solo eso, estimaciones, pues nadie puede medir a ciencia cierta cuánto se ha perdido en esta crisis de abasto, pero tampoco se pueden tomar medidas que aminoren el golpe. El “problema de reparto” (que no desabasto) que iba a ser por 72 horas ya va en 15 días; tras una reunión en la Ciudad de México le prometieron al gobernador 15 millones de litros de gasolina para Jalisco y solo llegó la mitad; una noche anuncian desde la oficina de comunicación de la Presidencia (nadie lo inventó) la apertura del ducto y al día siguiente en la mañana dicen que no es cierto.

Por momentos pareciera que existe un desdén particular contra Jalisco porque el gobernador no se pliega, para bien o para mal, a la visión del Presidente. Unos culpan a Alfaro de no entender cuál es su posición en el tablero político; otros al Presidente de vengativo. Lo cierto es que la comunicación no fluye… y la gasolina tampoco.

La visita de López Obrador a Jalisco la próxima semana es una buena oportunidad para replantear la relación. Es problema del gobernador y del Presidente mejorar su interacción política

Si, como bien lo dijo la secretaria de Energía, Rocío Nahle, somos la cola del poliducto y seremos los últimos en tener un abasto, deberíamos ser la prioridad, en un Gobierno que tenga ojos más allá de la Ciudad de México y Tabasco. Pero eso no va a suceder por sí solo. Hay que exigirlo.

La visita de López Obrador a Jalisco la próxima semana es una buena oportunidad para replantear la relación. Es problema del gobernador y del Presidente mejorar su interacción política. Es tarea de los gobiernos, el federal y el del Estado, cumplir con su trabajo y hacer que las cosas funcionen. Nos toca a los ciudadanos presionar a ambos para que cumplan su palabra y hagan lo que está en sus manos para resolver los problemas.

Si algo ha quedado en evidencia en estos días sin gasolina es la precariedad del transporte público y la urgencia de culminar la Línea Tres. Esa tiene que ser hoy nuestra exigencia, no del Gobierno, sino de universidades, empresarios, partidos y organismos de la sociedad civil. Los dos o tres mil millones que faltan para culminar la obra no son nada para el presupuesto federal; exijámoslos con firmeza, con respeto, con argumentos. 

La cola también es perro.

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