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Martes, 18 de Junio 2019
Ideas |

Improvisación a la cuarta

Por: Diego Petersen

Improvisación a la cuarta

Improvisación a la cuarta

Un buen político se distingue, entre otras cosas, por su capacidad para adaptarse rápidamente a las circunstancias. López Obrador tiene, como pocos, desarrollada esa cualidad: responde rápido, no se acelera ni se asusta, y entiende dónde está parado. Esta virtud, sin embargo, se opaca por la falta de planeación y el exceso de improvisación que hay en su gobierno que más que un estilo personal de gobernar raya ya en el desorden administrativo y comienza a toparse con eso que sus defensores llaman excesos de la burocracia y sus detractores simplemente estado de derecho (o al revés cuando no coincide con sus intereses).

Dos casos han reventado en las últimas semanas merced de las prisas del presidente. El primero fue el de las estancias infantiles. Una serie de reveses jurídicos y de violaciones a los derechos de los beneficiarios han puesto contra la pared al gobierno federal. Una parte tiene que ver con las formas, pues administrativamente la cancelación del Programa de Estancias Infantiles se hizo sin seguir los procesos adecuados adelantándose a hablar de corrupción, pero sin poder señalar nunca a los corruptos. La otra tiene que ver con la ineficiencia de los Servidores de la Nación. La Comisión Nacional de Derechos Humanos demostró que el famoso censo de beneficiarios se hizo con las patas lo que dejó a niñas y niños que estaban legalmente recibiendo el beneficio fuera del padrón, en perjuicio de estos y sus padres.

Ha sobrevalorado su intuición y ha despreciado la planeación y la capacidad técnica de su propio equipo

El otro caso es el del Aeropuerto de Santa Lucía. Las prisas por tener un aeropuerto alterno lo más rápido posible ha llevado al Gobierno Federal a cometer errores que a la postre podrían salir más caros que el derroche que se quiso evitar en Texcoco. Los amparos presentados por el grupo identificado como #NoMásDerroches lo único que piden es que las cosas sigan el debido proceso, que las manifestaciones de impacto ambiental se hagan como deben hacerse y se atiendan todos los problemas que causa una obra de ese tamaño. Eso es tiempo y dinero, sí, pero no hacerlo bien significa trasladar los costos a otros y pérdidas económicas a futuro.

La refinería de Dos Bocas parece caminar por el mismo sendero. La urgencia de la secretaria de Energía, Rocío Nahle, por atender los tiempos del presidente nada tiene que ver con los requeridos para hacer una manifestación de impacto ambiental medianamente seria, no digamos para construir una refinería. En el intento topó con el secretario de Medio Ambiente, Víctor Toledo en lo que augura un próximo enfrentamiento al interior del gabinete.

Confundir la capacidad para responder ante una situación imprevista, el reflejo político, con improvisación es muy riesgoso. El presidente ha sobrevalorado su intuición y ha despreciado la planeación y la capacidad técnica de su propio equipo. En síntesis, no se puede hacer la llamada Cuarta Transformación con improvisaciones a la cuarta potencia.

(diego.petersen@informador.com.mx)

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