Sábado, 13 de Agosto 2022

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“Hija de la chin..., ya te quedaste sin hijos y sin nada”

Por: Jonathan Lomelí

“Hija de la chin..., ya te quedaste sin hijos y sin nada”

“Hija de la chin..., ya te quedaste sin hijos y sin nada”

La Fiscalía estatal ha detenido a siete mujeres por violencia familiar por orden de un juez. Conocí a una de ellas: Anel Villasana, 45 años.

Necesitas mucha mala suerte para que, de entre 42 mil denuncias por este delito, la mayoría contra hombres, seas una de esas siete mujeres. Necesitas mucha mala suerte o dinero e influencias para “torcer” la ley, como denunció Anel. 

Anel pasó de una vida cómoda, gracias al negocio farmacéutico que fundó con su ex marido, a trabajar como cajera, mesera y lavaplatos en un restaurante por mil 200 pesos a la semana. Pasó de vivir bajo el mismo techo con sus dos hijos, a no verlos desde hace 545 días. 

Anel se separó tras siete años de matrimonio. Víctor M, su ex marido, le quitó a sus dos hijos menores y la dejó en la calle. Me contó que en 2021 la denunció por violencia familiar, pero el MP clasificó la carpeta de investigación 3141/2021 como “no judicializable”. De forma irregular, en enero pasado, “revivieron” la carpeta, ahora con el número 6069/2022. 

Por eso dos policías investigadores aprehendieron a Anel y pasó una noche en Puente Grande: “Me llevaron a la zona gris, para mí es la cárcel, pero es el lugar en donde te guardan antes de que te condenen”, me relató, “te quitan la ropa para revisarte”. Seguramente sólo querían darle un “calambre”; con esa hipótesis consoló una custodia a Anel mientras lloró toda la noche. 

“Ya leí tu expediente, estos te están montando todo un evento”, le dijo la funcionaria de Derechos Humanos Jalisco. Días después, la CEDHJ emitió medidas cautelares a favor de Anel por violencia vicaria y recientemente un pronunciamiento sobre el tema. 

Se trata de un tipo de violencia machista en donde el agresor usa a los hijos para lastimar a la víctima, valiéndose del poder económico o sus influencias, y a menudo la acusa de violencia familiar. En el país, sólo cinco entidades, entre ellas la CDMX, han tipificado esta forma de violencia de género.  

Todo esto se mezcla con otras violencias: psicológica, económica, patrimonial y física. Las frases que ha escuchado Anel de su ex marido lo ejemplifican: “Te voy a dar la oportunidad de tu vida: ya no te voy a depositar un quinto”/“Tú andabas con tu jefe, por eso tenías el puesto que tenías”/ “Todo este año su papá les ha dicho que a mí sólo me interesa el dinero”/ “Hija de la chin..., ya te quedaste sin hijos y sin nada”/ “Me decía que tenía un video conmigo desnuda” / “Los empieza a influenciar (a sus hijos): mi papá tiene razón, no importa lo que tú digas”. 

“Lo que este señor quiere es suprimirme en todos los aspectos”, me dijo Anel. 

Esta semana, otro caso, el de Ángela María Barba, se ha difundido en redes sociales. Se repite el patrón: violencia, amenazas, influyentismo. En un país en donde la justicia se “tuerce” con dinero y poder, la violencia vicaria empieza a salir a la luz. 

El Frente Nacional contra la Violencia Vicaria atiende a 70 mujeres en esa misma situación en la entidad y 900 en todo el país. En sus redes, hacen un recuento de casos: Jenn, 454 días sin sus hijos. Sayra, 62 días sin su hija. Celia, 229 días sin sus hijos. Liz, 913 días sin sus hijos… La lógica del agresor es pegarle en donde más le duele a la madre. 

Le puede pasar a cualquiera. “Yo, la señora Villasana, la licenciada, la nutrióloga, que le encanta leer, ¿cómo llegué a este punto?” 

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