Martes, 21 de Enero 2020
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Golpes

Por: Laura Castro Golarte

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Desde hace lustros, Vicente Fox y Felipe Calderón, más el primero que el segundo por lo menos mediáticamente, han criticado y perseguido a Andrés Manuel López Obrador con argumentos, desde siempre, débiles. Se valieron del poder que han llegado a tener para combatirlo con éxito, hasta 2018, cuando los excesos y barbaridades tanto del PRI como del PAN (insisto en que no tenemos mala memoria), entre otros factores, dieron el resultado del proceso electoral de ese año.

Nada menos el sábado pasado le dediqué el comentario a Vicente Fox y a su mezquindad, no con el Presidente, sino con el país, porque además todas sus críticas carecen de posturas sólidas, se queda a nivel de epítetos y frases ingeniosas -según él- en redes sociales, que se le empiezan a revertir. Lejos de aportar o tener por lo menos la intención de que las cosas vayan mejor en México, como él no lo logró, sus comentarios enrarecen, enturbian el ambiente.

En el caso de Felipe Calderón, pues está el antecedente de 2006 y todo lo que sabemos y recordamos más sus críticas también en redes sociales, como si su sexenio hubiese sido perfecto y tuviera toda la autoridad para cuestionar cuando en realidad el desastre de inseguridad y violencia se lo debemos a él, más a él que a ningún otro.

Pues en una semana, poco más, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, aun cuando intervinieron actores ajenos -en teoría- al radio de influencia del Presidente, recibió dos noticias que no pueden ser sino buenas (golpes) contra dos personajes nefastos por donde se les vea. Primero contra Fox. Aquí sí, desde el Gobierno federal, se da a conocer a través de una filtración que la Unidad de Inteligencia Financiera lo investiga por un presunto y millonario fraude al fisco. Lo comenté la semana pasada. Curiosamente, a partir de esto el ex presidente se ausenta de redes sociales, Twitter específicamente, y reaparece para ¡felicitar a AMLO! por los avances en el T-MEC (antes Tratado de Libre Comercio o TLC, como lo nombró Fox en su mensaje). Lo que hay que ver y lo que tiene que hacer este individuo para tratar de salvar el pellejo.

El golpe contra Felipe Calderón, quien aparentemente no se da por aludido, ha tenido dos etapas, una light, por así decirlo, aunque no por eso superficial o desdeñable. Me refiero a los cuestionamientos por la “estela de luz”. Se presentó una denuncia en su contra ante la Fiscalía General de la República donde se le acusa de abuso de autoridad, usurpación de funciones y ejercicio indebido del servicio público. El asunto salta desde un ámbito privado por así decirlo pero conduce al terreno de lo público y mediático, algo que estaba en las inconformidades ciudadanas que acumulamos desde hace tiempo: el altísimo costo de una obra inútil, sin significado ni valor simbólico; de 200 millones de pesos que se presupuestaron en el inicio (y es mucho) se pasó, por lo menos, a más de mil 300 millones de pesos, un incremento fuera de toda proporción, escandaloso, una barbaridad, una ofensa.

La segunda etapa del golpe (heavy), de la que abiertamente Calderón se dice no enterado, es la detención de Genaro García Luna, un hecho iniciado y consumado en el vecino país del Norte y del que se espera, como no ha sucedido en México y, por lo tanto, sería histórico, un “maxiproceso”. Vamos a ver.

Están saliendo muchas cuestiones a la luz y más que aparecerán, como, por ejemplo, que definitivamente el ex presidente tenía conocimiento de la presunta extorsión que hacía García Luna al cártel de Sinaloa, nada más y nada menos (también se maneja como soborno del segundo con respecto al primero, la conceptualización es totalmente distinta y no es cosa menor, se tendrá que aclarar).

Son dos golpes muy fuertes ahora sí que contra acérrimos enemigos o adversarios como le gusta decir al Presidente (ya no tendrá justificación ese discurso); sin embargo, el asunto no es, no debe ser ese, el librarse de dos personajes perjudiciales e incómodos, sino de que se haga justicia. Colegas que han investigado estos temas, sobre todo los relativos a la detención de García Luna, habían sido desoídos sistemáticamente.

Una conclusión real y apegada a derecho en estos casos específicos, justa, por fin justa, sí nos daría noticia de un cambio de fondo en el orden de las cosas, algo que los mexicanos esperamos desde hace mucho tiempo, más allá de simplemente golpes mediáticos o incompletos o efímeros.

(lauracastro05@gmail.com)

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