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Lunes, 10 de Diciembre 2018

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El producto es todo. O casi

Por: Sergio Oliveira

El producto es todo. O casi

El producto es todo. O casi

El brasileño Carlos Ghosn, cuando llegó a Japón para ponerse al frente de Nissan en 1999, dijo que no había ninguna situación en la industria que un buen producto no pudiera resolver. Tenía toda la razón. Hasta hoy vemos a varias marcas que después de un periodo de vacas flacas, ponen en el mercado productos que las hacen reaccionar, incluso cuando el mercado no vive sus mejores momentos.

En México las ventas de la industria automotriz llevan siete meses consecutivos a la baja. Luego de tres años de récords, el aumento de precios mayor que la capacidad de pago hizo que la comercialización de vehículos nuevos topara con pared. De enero a noviembre las ventas han caído 2.8% comparadas al mismo periodo de 2016. Gigantes tradicionales como Nissan, GM, Volkswagen y Ford vieron sus ventas bajar en 6.8%; 14.1%; 5.6% y 15.1%, respectivamente. Solo FCA logró crecer y aunque 1.8% no parezca mucho, es notable comparado a sus rivales y ante las circunstancias. Por supuesto que el fenómeno de las coreanas se mantiene, pero hay dos o tres marcas cuyo crecimiento es excelente, algunas por el número logrado, otras por revertir tendencias o mantenerse cuando el entorno hace el opuesto.

Una de ellas es Peugeot. Luego de muchos años de desempeño cuando mucho moderado, los franceses van hacia arriba y sus números son 12.3% superiores al mismo periodo del año pasado. La explicación se llama 3008. El crossover galo ha sido absolutamente exitoso en todo el mundo y esto no es distinto en suelo mexicano. Desde su arribo los distribuidores de la marca se han habituado a algo poco común en Peugeot: las listas de espera. El 3008 modelo 2017 vendió más en la primera semana que su antecesora en todo el año anterior. Y el mercado aún no se ha saciado.

Calidad y precio

Otra marca que ha sabido sortear bien el mercado en 2017 es Mazda. Luego de ceder a Kia la envidiable posición de marca de moda, los japoneses con su política de mejora constante de los productos, consiguieron el reconocimiento del consumidor y frenaron la baja anterior para recuperar un crecimiento que si bien es aún tímido, muestra tendencia positiva y más cuando lleguen productos que serán bastiones de su nueva y más sofisticada era, como la CX-9 y el Mazda 6 Signature, ambos con motor turbo.

Pero tal vez el caso más espectacular haya sido el de Suzuki. Tradicionalmente un fabricante de productos durables pero poco emocionantes, Suzuki puso en México motores turbo en productos clave como los crossover S-Cross y Vitara, dotándolos del antídoto necesario para que los autos venzan el problema de la escasez de oxígeno de las altitudes mexicanas. Luego trajo el hatchback con forma de crossover Ignis y renovó de manera muy afortunada el subcompacto Swift. Las listas de espera también aparecieron pero la marca reaccionó con prontitud y el resultado es un crecimiento de 24.5% en el año y más de 50% solo en noviembre pasado. Parte de su éxito ha sido la buena comunicación, concentrada donde la gente se encuentra hoy en día: las redes sociales. Pero también el mantener sus precios y eliminar uno de los problemas pasados, cuando ofrecían buenos vehículos pero con costo arriba del mercado.

El público, más que nadie, reconoce un buen producto cuando lo ve. Ha sido así toda la vida y seguirá siendo. Pero ese mismo público que corre a comprar, que produce listas de espera y transforma a autos en objetos de deseo, es el primero en abandonar esos exitosos productos cuando la convivencia con ellos no se muestra tan satisfactoria como parecía al momento de la compra. El Nissan Platina es un ejemplo de eso. Así que las que hoy están bien deben cuidar la calidad de su producto y el servicio de sus distribuidores, porque la mano que acaricia es la misma que tira la primera piedra.

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