Lunes, 20 de Enero 2020
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Educación estancada

Por: Jaime Barrera

Educación estancada

Educación estancada

Los resultados 2018 del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) que realiza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), dados a conocer esta semana, confirman que México continúa sin poder mejorar su sistema y calidad educativa.

Reformas educativas van y vienen y el 35 por ciento de los estudiantes mexicanos de 15 años no alcanza el nivel mínimo de calificación ni de competencias en el entendimiento de las matemáticas, lectura y ciencias, mientras que el promedio del más reciente estudio es del 13 por ciento. Sólo uno de cada 100 se colocó en los niveles más altos de desempeño, mientras que el promedio es del 16 por ciento.

La consolidación democrática del País y las alternancias políticas de las últimas dos décadas, de nada han servido para mejorar nuestro modelo educativo, ya que desde el año 2000 que la OCDE aplica las pruebas PISA, México no ha tenido ningún avance y está por debajo del desempeño promedio de los países afiliados.

Lo preocupante es que mientras la inversión pública en educación en México ha crecido en los últimos años hasta alcanzar casi los niveles de estos países, la calidad educativa sigue siendo deficiente, lo que demuestra o una mala aplicación de estos presupuestos o altos niveles de corrupción.

De los 36 socios de este organismo internacional, México es el peor evaluado al ubicarse en el lugar 36 en los tres rubros: lectura, matemáticas y ciencias. En Latinoamérica, está por encima Costa Rica, Uruguay y Chile.

“México no está al nivel”, expresó con razón, tras mostrar los resultados, Gabriela Ramos, directora del OCDE, y sugirió que un factor que pudiera ayudar a salir de este estancamiento es dar certidumbre y continuidad a las políticas educativas.

La recomendación, desde luego, ya no la siguió el gobierno de la autollamada cuarta transformación, que con la contra reforma que derogó el modelo educativo que impulsó el gobierno priista de Enrique Peña Nieto canceló la posibilidad de evaluar su efectividad o no.

Lo que se ve a futuro no es nada alentador. Los términos en los que se aprobó la reforma educativa morenista y de sus aliados, dejaron claro que, finalmente, el Presidente Andrés Manuel López Obrador cedió a las presiones de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) y se dejó abierta la posibilidad de que se les regresen canonjías y privilegios que ya se les habían cortado. Se desapareció además el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) por el que se luchó por décadas y que era sumamente incómodo para las huestes de la CNTE que rechazan cualquier tipo de supervisión, y se aseguró el pase automático y la entrega de plazas a los maestros normalistas, cuyas escuelas están controladas casi por completo por esta central.

Lo más probable, pues, es que por desgracia vengan otros seis años perdidos. Ojalá la prueba PISA pruebe lo contrario en el 2021.

jbarrera4r@gmail.com
 

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