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Jueves, 18 de Octubre 2018

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Directores Deportivos, las eminencias grises del futbol

Por: Raúl Romero

Directores Deportivos, las eminencias grises del futbol

Directores Deportivos, las eminencias grises del futbol

Con la llegada de Francisco Gabriel de Anda a Chivas vuelve a pasar de boca en boca el término “Director Deportivo”, un puesto relativamente reciente en nuestro futbol, pero que cuenta con una larga historia en el futbol europeo, particularmente en Italia.

Un técnico da títulos, pero un Director Deportivo puede dejar por otros medios una huella igualmente profunda en un club.

Cuando era Director Deportivo del Real Madrid de los galácticos, Arrigo Sacchi convenció al dueño Florentino Pérez de comprar al defensa Sergio Ramos prometiéndole que se convertiría en el próximo Paolo Maldini.

Sacchi pasó poco más de un año en Madrid, pero Ramos se quedó en el club y se convirtió en uno de los pilares de un equipo que lo ha ganado todo y ha marcado una época.

Los deberes del director deportivo no son siempre sublimes. Una de las labores de Sacchi en el Real Madrid consistía en reprender a Ronaldo, el “Fenómeno”, que no sabía renunciar a las fiestas.

El oficio del dirigente deportivo también tiene su lado diabólico,como demuestra la historia de Luciano Moggi.

Moggi podría haber pasado a la historia como uno de los dirigentes más brillantes del futbol. Fue director deportivo del Napoli que obtuvo el título italiano con Maradona en 1989 y después pasó a la Juventus, donde ganó todo, incluso la Champions, ese trofeo tan esquivo para el club de Turín.

Con la Juventus, Moggi exhibió los mejores dotes de un Director Deportivo. Compraba barato, vendía caro y conocía las argucias necesarias para adelantarse a los rivales.

El caso de Zidane, tal como lo orquestó Moggi, podría aparecer en un libro de texto para Directores Deportivos. La Juventus compró el futuro ídolo francés por lo que serían hoy 3.5 millones de euros y lo vendió al Real Madrid cinco años después por 77.5 millones, que sirvieron para comprar a Thuram, Nedved y un tal Gianluigi Buffon.

Toda la pericia de Moggi quedó cancelada por el escándalo de corrupción que le costó a la Juventus la revocación de dos campeonatos y el descenso a la Segunda División.

El Director Deportivo de la Juventus, al centro del escándalo se defiende refiriendo las palabras del dueño del equipo, que decía, “el responsable del establo del rey debe conocer a todos los ladrones de caballos”.

El problema de Moggi es que acabó conociendo tan bien a los rufianes que terminó volviéndose uno de ellos.

Al contario de Moggi, el ejemplo positivo de la astucia de un Director Deportivo lo dio Ariedo Braida, que ahora trabaja con el Barcelona.

En sus años en el Milan, cuando Braida logró firmar al holandés Frank Rijkaard, se guardó el contrato en la ropa interior, por temor a que se lo robaran los seguidores del Sporting de Lisboa, que también querían al jugador.

Eso es entrega al propio oficio.

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