Martes, 30 de Noviembre 2021

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Cuando Alfaro “resolvió” el homicidio de Aristóteles Sandoval

Por: Jonathan Lomelí

Cuando Alfaro “resolvió” el homicidio de Aristóteles Sandoval

Cuando Alfaro “resolvió” el homicidio de Aristóteles Sandoval

En Puerto Vallarta, el gobernador Enrique Alfaro declaró como “resuelto” el magnicidio de Aristóteles Sandoval: “Es un asunto que está resuelto en términos de quiénes son los responsables y se están buscando, esperando poder detenerlos y hacer justicia”. 

La frase podría pasar por anecdótica o como simple puntada de un político que intenta escabullirse torpemente entre las palabras. Muchas veces juzgamos al aire y sin piedad estos tropiezos verbales de la clase gobernante. 

Sin embargo, el problema aquí es distinto. La declaración de Alfaro, contrastada con el resto de sus ideas y conceptos sobre seguridad, revelan una forma sistemática de pensar. En este caso, equivale a clasificar las más de 38 mil órdenes de aprehensión pendientes como “homicidios resueltos” porque hay un presunto culpable identificado. 

Parece que el gobernador de Jalisco revive un conflicto conceptual cada vez que aborda temas de seguridad, lo que nos excluye de su visión. Intentaré probarlo. 

Cuando lo confrontan ante el alza de fosas clandestinas (mil 222 víctimas exhumadas en su sexenio), sostiene que el aumento obedece a que la Fiscalía del Estado trabaja más y busca. Es decir, en la visión del gobernador, cada fosa clandestina significa un avance positivo para su gobierno. Más fosas es mejor. La idea que sostiene esta afirmación nos lleva a concluir que el hallazgo de un cadáver se traduce en la localización efectiva de un desaparecido. Un despropósito. 

Esta visión se replica cuando el gobernador atribuye el 80% de los homicidios a la injerencia del crimen organizado, cuyo combate corresponde a la Federación. Una postura insostenible si consideramos que la Fiscalía estatal resuelve apenas seis de cada cien asesinatos. Determinar las motivaciones detrás implicaría resolver el 100% de los homicidios. Por otra parte, anteponer al crimen organizado para explicar una desaparición u homicidio equivale a justificar que cierto tipo de ciudadanos merecen morir o desaparecer. 

Sólo este sexenio registra la mitad de las más de diez mil desapariciones que documentan los indicadores estatales. A este dato, el discurso oficial contrapone una cifra similar de localizados vivos en el periodo. Un hecho ordinario (aparecer con vida) pasa por extraordinario, lo que sesga la comprensión y atención del problema. 

Esta crítica no surge deliberada para “lastimar” a Jalisco. Expresa una preocupación por hallar la salida a un problema a partir de un diagnóstico conflictivo desde la esfera del poder, hecho denunciado todos los días por colectivos y víctimas de la violencia. Un gobernador encerrado en sus pensamientos es menos efectivo que uno abierto al diálogo. 

La anosognosia, un rasgo común en algunos pacientes con Alzheimer, consiste en su incapacidad para darse cuenta de que padecen episodios de olvido. Ignoran su condición. En otras palabras, no saben que no saben. Llegó el momento de enterarnos y ponernos de acuerdo acerca de lo que pasa a nuestro alrededor. No podemos desperdiciar tres años más. 

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