Sábado, 10 de Abril 2021

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Andrés: del “detente” al “florero”

Por: Salvador Cosío Gaona

Andrés: del “detente” al “florero”

Andrés: del “detente” al “florero”

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha pasado de ser el personaje sarcástico que hablaba de “detentes” y estampitas milagrosas al irascible que cae en el lugar común de ofender y adjetivar a organismos internacionales para descargar sus propias equivocaciones.

“El buen juez por su casa empieza”, reza un muy popular refrán mexicano que el Presidente Andrés Manuel López Obrador debe conocer, pero parece no aplicar.

En días pasados, el tabasqueño puso el grito en el cielo y vociferó en contra de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), reprochando que permitiese el acaparamiento de las vacunas por parte de, según él 10 países. “Florero”, fue el calificativo que el Mandatario mexicano utilizó para describir la pasividad del organismo internacional frente a la voracidad de algunas naciones para hacerse de los biológicos.

“Nosotros desde hace seis meses presentamos una resolución en la ONU para que no se acapararan las vacunas, algo que lamentablemente está sucediendo. Esa resolución se aprobó casi por unanimidad; sin embargo, sólo se está vacunando en 80 países, 10 países acaparan 80% de todas las vacunas y el resto, 70 países, contamos con 20%”, dijo el mandatario mexicano.

Lo que no deja de llamar la atención es que sea el mismo personaje que ha despreciado a la ciencia desde el inicio de la pandemia el que ahora esté peleando por conseguir las vacunas.  

López Obrador se inconforma ahora y exige equidad, pero hay que recordar que mientras él se burlaba del coronavirus, desayunaba garnachas en los mercados, besaba niños y presumía sus estampitas del “detente”, líderes de otras naciones ya invertían millones de dólares en investigaciones científicas en los laboratorios donde se procuraba paliar los efectos de la pandemia.

Y es que, mientras él insultaba a los médicos, llamaba “porfiristas” a los científicos y les recortaba el presupuesto, los países que ahora apunta como acaparadores invertían millones de dólares para financiar el desarrollo de las vacunas que él exige.

De acuerdo con el portal de estadísticas alemán “Stadista”, hasta octubre de 2020, la mayor parte de la financiación global de actividades I+D para desarrollar vacunas contra el SARS-CoV-2 procedía de organizaciones estadounidenses (dos mil 678 millones de dólares). En segunda y tercera posición del ranking se encontraban Alemania y Reino Unido  con una financiación de aproximadamente 997 y 473 millones de dólares, seguidos por Noruega (214), Corea del Sur (183), China (157), Canadá (154), Arabia Saudí (150), España (81), Países Bajos (54), Australia (25), Francia (17), Suiza (11), Finlandia (5) y Bélgica (5).

¿Qué hacía México entonces que no pudo invertir siquiera cinco millones de dólares para colarse en esta estadística como inversionista?, quizá financiaba los proyectos de Dos Bocas y Tren Maya, y le inyectaba millones de dólares al barril sin fondo que es Pemex.

AMLO no se ha caracterizado por encabezar un gobierno que respete y procure los derechos humanos; sin embargo, también ha apelado a que se respete este precepto en el reparto de las vacunas en el mundo; “es el momento de demostrar con hechos que hay una política en el mundo en favor de los derechos humanos, y en este caso en favor del derecho a la salud, del derecho a la vida, que es el principal de los derechos humanos”, reclamó el Presidente que ha dejado a miles de niños y mujeres sin quimioterapias, que ha permitido el desabasto de vacunas como tuberculosis y tétanos y ahora también contra la poliomielitis.

AMLO no ha sido capaz de garantizar para México las anheladas vacunas por más que asegure y repita todos los días que se tienen compradas millones de dosis.

De acuerdo con “Our World Data, ONS,gov.uk” a partir del 24 de diciembre pasado que se inmunizó al primer mexicano y hasta el 23 de febrero, se han recibido un total de un millón 801 mil 156 dosis, que no es lo mismo que el número de personas inoculadas.

Ahora bien, si AMLO aplicara el dicho mexicano, y fuera un buen juez que por su casa empieza, habría permitido que una mesa de especialistas fuese la que determinara la estrategia de vacunación a seguir y no que esta estuviese motivada por una ocurrencia o un interés, en este caso político, para determinar los protocolos, y las rutas de distribución para la inoculación.

Pero con base en criterios que sólo él conoce decidió comenzar por “los más pobres” en las zonas más alejadas de las grandes ciudades, en donde ha sido evidente la falta de una campaña eficaz de información que permita a los pobladores conocer los beneficios de recibir la vacuna y no la vean con miedo y escepticismo como ha ocurrido en no pocas localidades siendo que terminan por no acudir y privarse de su utilidad por desconocimiento.

Dado lo anterior, las dosis han sobrado, generando que al trascender la noticia, la gente de las metrópolis se esté desplazando en un peregrinar a los pueblos en busca de los biológicos que los lugareños han despreciado.

 Familias enteras mayores de 60 años que han sido afortunadas en recibir la vacuna han tenido que viajar por más de cuatro horas en carretera y caminos para trasladarse a los pueblos donde ha comenzado la vacunación; aunque otros han corrido con menos suerte.

 Según se ha podido conocer es satisfactorio el trabajo que realizan tanto el personal médico, los Servidores de la Nación, y la Guardia Nacional. Sólo piden información básica como la CURP, nombre completo, domicilio y teléfono, quedando en entredicho la actitud inadecuada que se les adjudicó ventilando que tomaban fotografías, solicitaban copias del INE o anotaban la clave de la misma.

Está claro, pues, que a Andrés Manuel, le faltan elementos para exigir lo que no pudo identificar en su momento como un grave problema que le estallaría a nuestro país. Debió reaccionar como estadista y lo que hizo fue burlarse, desestimar, voltear a otro lado y las consecuencias ya todos las conocemos.

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