Miércoles, 22 de Septiembre 2021

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Andrés, como “El Charro de Huentitán”

Por: Salvador Cosío Gaona

Andrés, como “El Charro de Huentitán”

Andrés, como “El Charro de Huentitán”

“Mientras sigan aplaudiendo, el Chente sigue cantando”. Es una frase que Vicente Fernández, “El Charro de Huentitán”, dirige al público casi al final de sus conciertos y la gente eufórica continúa frotando sus palmas. Así se trasnochaba en los palenques, teatros y en cuanto centro de espectáculo se presentaba hasta hace poco. El tema viene a propósito de lo que ocurre con Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y sus conferencias Mañaneras, pues “mientras su público no deja de aplaudir, él no deja de hablar”.

Desde el inicio de su mandato, el presidente ha celebrado más de 600 conferencias de prensa de lunes a viernes a las 7 de la mañana.

A la “Mañanera” acuden generalmente periodistas que cubren la fuente de la presidencia y cotidianamente personajes disfrazados de periodistas, ya sea para adular al presidente o leer preguntas a modo y conteste a su conveniencia o ponga temas en la agenda pública. Una farsa en la que los actores están plenamente identificados.

Son casi contados con los dedos de la mano los periodistas que han llegado con libreta en mano repleta de datos duros para carearse con el jefe del Ejecutivo.

En mayo de 2019, Ricardo Rocha acudió a confrontarlo luego que el presidente lo colocara encabezando una lista de periodistas que recibieron dinero por publicidad en el sexenio pasado.

La politóloga Denise Dresser, debutó en La Mañanera en enero de 2020 para cuestionar al presidente acerca de la reforma judicial y el acoso a periodistas.

El conductor de noticias de Univisión, Jorge Ramos, se apareció el pasado 5 de julio por tercera vez para cuestionar a López Obrador sobre el alza en homicidios dolosos y la forma en que su gobierno ha atendido la pandemia.

Recientemente también se hizo presente el periodista español Alberto Peláez, quien responsabilizó a AMLO por la mala relación que existe con su país ante la necedad de exigir una disculpa por la conquista de hace 500 años, poniendo en riesgo inversiones y relaciones comerciales.

Estas polémicas visitas han puesto en aprietos a Andrés Manuel, unas más que otras, pero no dejan de ser situaciones que le incomodan porque no le gusta que lo confronten, se le acaban los argumentos y se ve obligado a recurrir a su ya cansado pretexto de tener “otros datos”.

Luego entonces, cabe preguntarse qué tanto podría prolongarse la puesta en escena de La Mañanera si las visitas de esta clase de periodistas fuesen más continuas y la contrastación de datos un ejercicio cotidiano. Si en lugar de marcar agenda como lo hace todos los días se viera obligado a responder con seriedad preguntas bien formuladas por verdaderos periodistas y no por youtubers patiños.

Con Vicente Fernández, la gente paga un boleto y gustosa continua aplaudiendo, se pone de pie cuando el artista sale del escenario y grita  “otra, otra” para que regrese, y sigue cantando hasta el amanecer.

Con Andrés Manuel, los asistentes a sus Mañaneras son reporteros quizá ya cansados o adormilados los que acuden junto a patiños, youtubers, y paleros (que siempre son favorecidos con el uso del micrófono).

Así, el presidente en completa zona de confort desvirtúa el objetivo de esa plataforma que debiera ser de escrutinio, de discusión y de contraste, para convertirla en una especie de Coliseo Romano desde donde se ordena, se ejecuta, se exhibe, se redime o se sentencia.

De tal suerte que sin periodistas incómodos, muy seguramente continuará La Mañanera porque Andrés como el Charro de Huentitán, mientras su público no deje de aplaudir, él no dejará de hablar.

opinión.salcosga@hotmail.com

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