Sábado, 10 de Abril 2021

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Abundancia

Por: Ricardo Salinas Pliego

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¿Es posible que el avance tecnológico nos permita acabar con la pobreza, la enfermedad y otros graves problemas? De acuerdo con el libro de mi amigo Peter H. Diamandis y Steven Kotler, “Abundance: the future is better than you think”, es posible e incluso estamos viendo cómo la tecnología contribuye a enfrentar retos como la pandemia.

No se trata de promesas políticas ni de la visión de un prolífico escritor de ciencia ficción. Gracias al avance tecnológico en distintas ramas del conocimiento humano, en el futuro cercano será tecnológica y económicamente posible contar con mayores niveles de bienestar.

Los autores citan, entre otras ideas, el optimismo racional de Matt Ridley, quien estima que la pobreza absoluta terminará antes del 2035. Ridley nos recuerda que los chinos son diez veces más ricos que en 1960 y viven 25 años más, y de acuerdo con las Naciones Unidas, la pobreza se ha reducido más en los últimos cincuenta años que en los 500 años anteriores. Recordemos que para Ridley, la clave del progreso se encuentra en una especialización en la producción y diversificación en el consumo, lo que se logra a través del comercio.

En Grupo Salinas hemos hecho de la creación de una clase media sólida nuestra visión y forma de vida, por eso es que me llamó tanto la atención este libro que constituye una lectura muy apropiada para llevar el año con optimismo.

De acuerdo con distintos autores expertos en psicología evolutiva, nuestra naturaleza nos programa para ser “optimistas locales y pesimistas globales”, es decir, tendemos a sobre-estimar nuestras capacidades, atractivo, inteligencia, etc., mientras devaluamos las posibilidades de la humanidad en general. De acuerdo con esta rama del conocimiento, somos optimistas en lo que consideramos que podemos controlar y pesimistas en todo lo demás. Esto constituye un poderoso mecanismo psicológico de defensa que, no obstante, puede ser un grave problema para realizar nuestro sueño de abundancia. De aquí la necesidad de leer esta obra y documentar nuestro optimismo.

No se trata de autores improvisados. Peter es presidente de Singularity University. También es un médico e ingeniero reconocido internacionalmente por su trabajo. Él ha dirigido proyectos tecnológicos de punta relacionados con la conquista del espacio exterior. Steven Kotler es un reconocido periodista.

¿Cuál es el concepto de abundancia al que se refiere el libro? Evidentemente no se trata de asignar un Mercedes-Benz a todos los habitantes del planeta. De acuerdo con esta obra, se trata de brindar a todos la oportunidad de llevar una vida llena de posibilidades.

Para ello se requiere satisfacer ciertas necesidades básicas y algo más. Para empezar, necesitamos proveer de agua potable corriente a toda la humanidad, reducir notablemente la contaminación que afecta nuestra salud y terminar con la malaria, entre muchas otras condiciones. Pero la frase clave aquí es abrir un mundo de posibilidades para todos los habitantes del planeta.

Para ser más específicos, los autores se refieren a la Pirámide de Maslow, un concepto que jerarquiza las necesidades humanas. De acuerdo con Maslow, un individuo no puede aspirar a los niveles superiores si antes no ha satisfecho sus necesidades básicas.

Pero bajo la pirámide alternativa definida por Diamandis, existen tres niveles: 1) en la base se ubican el agua, alimentación, refugio; 2) en el segundo nivel se ubican el acceso a la energía, educación, telecomunicaciones e información; 3) en la cima de esta pirámide encontramos la libertad. A través de cada una de nuestras distintas iniciativas sociales, Grupo Salinas ha trabajado en los tres niveles de esta pirámide impulsando la creación de Prosperidad Incluyente.

En la base de esta pirámide encontramos la necesidad de proveer a cada uno de los 7 mil millones de seres humanos de al menos: cinco litros de agua potable corriente al día, 25 litros más para bañarse, cocinar y limpiar; 2,000 calorías de alimentos balanceados, vitaminas y minerales. También necesitamos proveer vivienda básica con luz eléctrica, ventilación y servicios sanitarios.

Pero ¿en qué se basan estos autores para considerar seriamente un futuro donde todas estas necesidades sean cubiertas? La clave se encuentra en el aprovechamiento de lo que ellos llaman tecnologías exponenciales, que son todas aquellas herramientas que nos permiten atacar problemas en beneficio de millones de personas.

Consideremos la llamada Ley de Moore, que especifica que cada dos años se duplica el número de transistores en un circuito integrado, como un caso particular de estas tecnologías exponenciales. Por ejemplo, el iPhone es, en términos de poder de cómputo por gramo y costo monetario, 150,000 veces mejor que la tecnología disponible hace 20 años: una computadora Osborne Executive pesaba 13 kilogramos y costaba US$2,500 dólares. En contraste, un iPhone pesa alrededor de 160 gramos y en términos reales cuesta mucho menos, con una capacidad de procesamiento 150 veces superior y 100 mil veces más memoria que la legendaria Osborne.

Este incremento notable en poder de cómputo, velocidad, memoria por peso total y dólar gastado, se debe a una tecnología exponencial, pero hay muchas otras en ramas como la biología, la medicina, las telecomunicaciones, la ingeniería de materiales, etc. Ray Kurzweil es un experto en tecnologías exponenciales y ha encontrado docenas de ellas en una gran cantidad de aplicaciones. De hecho, basado en la Ley de Moore, él calcula que una lap-top de US$1,000 podrá computar a la velocidad del cerebro humano dentro de pocos años.

Lo fundamental es que un futuro con mayor bienestar se basa en el avance tecnológico en ramas como la inteligencia artificial, robótica, la biología, medicina, genética, redes, la computación y los sensores. En el futuro, cultivaremos nuestra energía en los océanos, a través de algas genéticamente modificadas; veremos un “Internet de las Cosas”, donde todos los dispositivos estarán interconectados, con lo que el robo de autos desaparecerá para siempre y no será necesario mantener casi nada de inventarios en las fábricas. Gracias a esto y a la inteligencia artificial, el transporte público no requerirá de conductores.

Considero que, si está a nuestro alcance terminar con la pobreza, entonces esta tarea constituye una obligación. Si logramos esto, el futuro puede ser mucho mejor de lo que imaginamos. Que el futuro nos llene de abundancia.

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