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Jueves, 17 de Octubre 2019
Ideas |

A la conquista de la felicidad 

Por: Martín Casillas de Alba

A la conquista de la felicidad 

A la conquista de la felicidad 

Hace unas tres semanas, mi amigo Max cumplió setenta años que lo celebramos con él, su familia y amigos de manera sencilla e íntima. Le estuve dando de vueltas a su regalo y, como siempre, lo primero que se me ocurrió fue regalarle un libro, con algo de jiribilla, en lugar de una buena botella de whiskey.

Le compré el libro de Séneca, De la brevedad de la vida, que luego pensé si era o no oportuno regalarlo cuando un amigo cumple setenta años de edad. Lo que pasa es que, entre otras cosas, sabía que trataba sobre vivir bien, tema que nos puede interesar a cualquier edad.

En el 2001, la editorial Debate publicó siete autores en Siete libros sobre el arte de vivir, donde pudimos leer eso que pensaban al respecto: Epicuro, Marco Aurelio, Montaigne, Tomás de Kempes, Baltasar Gracián, Schopenhauer y Bertrand Russell.

Carlos García Gual, el editor de esa colección, dice que, gracias a que no hemos nacido muy bien armados que digamos, “cada quien debe hacerse a sí mismo eligiendo y avanzando por el jardín de senderos que se bifurcan”. Más adelante, cita a Aristóteles, quien decía con razón que “no se trata sólo de vivir, sino de vivir bien”.

Una de las principales amenazas a la felicidad -dice García Gual-, está en “el ambiente social, plagado de perjuicios, opiniones vanas y señuelos tramposos” y, no se olvida del “Conócete a ti mismo”, el primero de los postulados filosóficos que está grabado en el atrio del templo de Apolo en Delfos y, antes de concluir, menciona esto que decía Goethe con tan buen tino, porque creo es una buena manera de conquistar la felicidad: “en esta vida, realiza al máximo tus facultades nativas.”

El viejo Séneca habla sobre la brevedad de la vida y ejemplifica con varias anécdotas de sus conocidos y amigos, reconociendo, de entrada, que la mayoría de ellos no tiene conciencia que la vida es una y breve, como tampoco saben que “de vivir, se ha de aprender toda la vida y, lo que acaso te sorprenderá más, es que toda la vida se ha de aprender a morir.”

Cuando habla del tiempo y asegura que “nadie lo estima y todos lo malversan, como si fuese gratuito”, lo asocio con eso que escribió Renato Leduc en su famoso Soneto, donde empieza diciendo:

Sabia virtud de conocer el tiempo,
a tiempo amar y desatarse a tiempo;
como dice el refrán: dar tiempo al tiempo
que de amor y dolor alivia el tiempo...

El viejo Séneca subraya que hay que “vivir desde ahora” (o algo parecido al “aquí y ahora” del Mindfulness) y, luego, se refiere a las tres etapas de la vida: “la que fue, la que es y la que será; la que vivimos es breve; la venidera dudosa y la que hemos vivido cierta e irrevocable.”

Fernando Savater dice que la felicidad es un término trivial, tramposo e inasible, pues, “querer ser feliz es un espejismo de la sociedad de consumo, un tópico ingenuo de las canciones ligeras y un rasgo que degrada el final de las comedias americanas.”

En cambio, Bertrand Russell escribió “La conquista de la felicidad” en donde está convencido de que “muchas personas que son desdichadas, podrían llegar a ser felices si hacen un esfuerzo.”

Se trata de conquistar la felicidad para ver si un día de estos lo logramos, aunque sea por un momento, respirando hondo y esbozando una sonrisa.

Séneca preguntaba lo siguiente: “¿Quién nos impide que digamos que la buena vida se logra si tenemos el alma libre, derecha, intrépida y constante, fuera del alcance del miedo y de la codicia y cuyo único bien sea la honestidad?” y pregunta esto antes de concluir con esta propuesta: si tienes el alma tranquila, conoces la verdad, eres afable y dejas expandir tu espíritu, entonces, puedes ser feliz.

Bueno, después de revisar esto, creo que no estuvo nada mal el regalo para celebrar los setenta de mi amigo Max.

(malba99@yahoo.com)

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