Martes, 07 de Febrero 2023

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15 mil desaparecidos y un gobernador poco asertivo

Por: Rubén Martín

15 mil desaparecidos y un gobernador poco asertivo

15 mil desaparecidos y un gobernador poco asertivo

Ayer 7 de diciembre el estado de Jalisco rebasó la cifra de más de 15 mil desaparecidos en el registro nacional que maneja la Secretaría de Gobernación a través de la Comisión Nacional de Búsqueda. No está de más insistir que cada persona ausente no es una mera cifra; no es reiterativo recordar que detrás de cada número hay una vida suspendida o definitivamente truncada, una familia desgarrada por el dolor y con la tortura ominosa de no poder cerrar el duelo por la ausencia de una hija, un padre, un esposo, una adolescente o un niño. 

Pero la acumulación de más de 15 mil historias de personas desaparecidas nos revelan una catástrofe humanitaria de proporciones históricas en el estado. 

Para dimensionar hay que poner en contexto histórico: las 15 mil desapariciones representan cinco veces las desapariciones que dejó una dictadura militar como la de Chile en 1973 o casi la mitad de las desapariciones por obra de otra dictadura militar, la de Argentina en 1976.

Como se sabe, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas o no Localizadas contiene datos desde marzo de 1964 hasta la fecha y se actualiza día a día, sin embargo la gran mayoría han ocurrido desde que el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa declaró la fallida guerra contra el crimen organizado. Desde entonces los casos de desapariciones crecieron exponencialmente en todo el país, pero no de modo uniforme.

Jalisco registraba menos de cuatro mil personas desaparecidas hace seis años. El último trienio de Aristóteles Sandoval Díaz y los tres primeros años del gobernador Enrique Alfaro Ramírez han crecido en proporciones sin precedentes. 

Hace apenas seis meses, en junio de este año Jalisco ocupó el primer lugar nacional en el registro de desaparecidos con 13 mil 124 casos que representaban 14.9 por ciento del total nacional (88 mil 114). El día de ayer, Jalisco se reafirmó como la primera entidad en este listado con 15 mil 11 desapariciones que representan ahora 17 por ciento de todo el país (94 mil 869). Es decir, de cada 100 personas que desaparecen, 17 ocurren aquí. A Jalisco le siguen Tamaulipas con 11 mil 852 casos (13.5 por ciento) y Estado de México con 10 mil 210 (11.6 por ciento del total nacional).

A pesar de que las cifras nacionales crecen tendencialmente, hay estados que han logrado contener y reducir las privaciones de la libertad, como Michoacán que pasó de 4 mil 351 casos en junio de este año a 4,227 ayer. Y el caso de Puebla que pasó de 2 mil 804 a 2 mil 549 en el mismo periodo.

Así como puse los 15 mil casos de desapariciones en contexto mundial, vale la pena señalar que lo que ocurre en Jalisco no se desenvuelve de modo uniforme en el país. 

De hecho Jalisco tiene más desaparecidos que 18 estados del país, juntos: Zacatecas, Baja California, Colima, Nayarit, Morelos, Hidalgo, Durango, Baja California Sur, Yucatán, Chiapas, San Luis Potosí, Querétaro, Quintana Roo, Oaxaca, Aguascalientes, Tabasco, Tlaxcala, Campeche. Estas entidades suman 13 mil 257 desaparecidos contra 15 mil 11 de nuestro estado.

Las cifras nos confirman que algo muy grave está ocurriendo en Jalisco en el contexto de la guerra informal que atraviesa la sociedad mexicana donde la violencia organizada se ha convertido en parte de una economía política de la acumulación de ganancias en una maquinaria que combina lo legal con lo ilegal.  

Pero las cifras de la violencia organizada, con las desapariciones por delante, nos confirman que algo podrido ocurre aquí, y que sus autoridades no sólo están rebasadas sino que también son cómplices de esta maquinaria que está desapareciendo personas, cavando fosas y dejando sin identificar a cuerpos en los servicios forenses, de modo indigno. 

Hay qué recordar estas cifras y esta catástrofe humanitaria de proporciones históricas que ocurre en Jalisco, cada que el gobernador Enrique Alfaro se lave las manos y pretende regañar a los padres de familia por no tener “una comunicación asertiva con sus hijos”. Además del liderazgo en personas desaparecidas, en Jalisco tenemos un gobernador poco asertivo. 

rubenmartinmartin@gmail.com / @rmartinmar

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