Sábado, 14 de Marzo 2026

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La derrota de Trump

Por: Rubén Martín

La derrota de Trump

La derrota de Trump

Tras lo que consideró una exitosa operación para secuestrar al presidente Nicolás Maduro en Venezuela al comienzo del año e imponer un Gobierno alineado al poderío de Estados Unidos, Donald Trump se dejó arrastrar por los intereses de Israel en Medio Oriente y lanzó el pasado 28 de febrero la operación militar Furia Épica contra Irán con el objetivo de decapitar la cúpula político-militar de ese país e impulsar un cambio de régimen.

Si bien no hubo un objetivo explícito para ese ataque (los agresores ya ni se molestaron en inventar un pretexto), lo cierto es que esperaban que la contundencia de los bombardeos les diera una rápida victoria que se convirtiera en un aumento de su popularidad del presidente de Estados Unidos y un aumento de las preferencias electorales para el Partido Republicano de cara a las elecciones de noviembre próximo, pero las cosas no le han salido como esperaba. Muy por el contrario.

Por un lado, no hubo cambio de régimen y por el contrario, se afianzó una continuidad de la línea de liderazgo con el nombramiento del hijo de Alí Jamenei, Mojtaba. Y si bien hay corrientes disidentes al régimen dentro de Irán, el ataque israelí-estadounidense también despertó un sentimiento nacionalista en el país y movilizaciones de apoyo a la nueva cúpula gobernante.

De otro lado, las fuerzas armadas de Irán han respondido al ataque con un despliegue militar de mayor envergadura a lo esperado y con una estrategia de implicar a diversos países de la región convirtiendo el ataque en su contra en una guerra regional. Hasta ayer, la respuesta militar de Irán ha implicado al menos 45 ofensivas con misiles y drones sobre Israel y en los siguientes países: Líbano, Chipre, Jordania, Irak, Kuwait, Arabia Saudita, Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Omán.

Y esta vez Irán cumplió su amenaza de cerrar el estrecho de Ormuz, que ya antes había lanzado pero ahora sí cumplió, ocasionando la mayor afectación a la distribución de petróleo de toda la historia, según admitió ayer la Agencia Internacional de Energía (AIE), incluso más grave que la crisis petrolera de 1973-1974 cuando los países de la OPEP decretaron un embargo de petróleo a los países capitalistas de Occidente. Esto ha repercutido gravemente con la falta de crudo lo que obligó a la AIE a liberar 400 millones de barriles de petróleo de su reserva estratégica para tratar de impedir que el precio del crudo siga subiendo y para abastecer al sistema mundial de producción capitalista. Esto acarrea consecuencias económicas directas tanto para Estados Unidos como la Unión Europea y otros países asiáticos que dependen de ese petróleo.

Y esto ocurre en el contexto de que la mayoría de los estadounidenses desaprueban la guerra de su país contra Irán: 53% se opone a la acción militar de Estados Unidos contra Irán, según una nueva encuesta de Quinnipiac realizada durante el fin de semana, según publicó el diario “Los Ángeles Times”. La misma encuesta mostró que la mayoría se muestran muy preocupados por el aumento de los precios de la gasolina. El resultado de todo esto es que apenas 40.7% de los estadounidenses aprueban la gestión de Trump mientras que 54.9% lo desaprueban.

A lo largo de 14 días desde que iniciaron los ataques contra Irán, Trump ha declarado la victoria contundente de su país en contra de la república islámica, pero lo cierto es que la respuesta militar de Irán lo contradice y todo indica que el conflicto se puede extender sin una victoria clara de Estados Unidos. Y mientras más pasa el tiempo, evidentemente crecen los riesgos de más bajas de soldados estadounidenses. Apenas ayer se confirmó la muerte de seis militares que viajaban en un avión cisterna que se estrelló en Irak supuestamente dañado por otro avión pero no como resultado de fuego hostil o amigo, según el Pentágono.

La suma de todos los factores nos indican, en resumen, que Trump va perdiendo esta guerra que pensó ganaría rápidamente y parece encaminarse a un conflicto de mayor envergadura en la que Estados Unidos tiene cada vez más qué perder.

Más allá del resultado militar de esta guerra, el ataque a Irán nos debe llevar a cuestionar sobre el derecho que se abroga el gobierno de Estados Unidos, que encabeza Donald Trump, a intervenir y atacar a los países que se le ocurran sin derecho alguno y sólo por la imposición de su poderío militar. Estados Unidos puede tener aún el ejército más poderoso de la tierra, pero a la vez es una nación que ha perdido la brújula moral y ética como referente de una nación democrática, defensora de los derechos humanos y que busca el bien común de sus ciudadanos y del resto del mundo. Es un país controlado por una camarilla fascista que quiere imponer su dominio sobre el resto del mundo por la vía de la fuerza. No debemos permitirlo.

rubenmartinmartin@gmail.com

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