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Domingo, 16 de Diciembre 2018

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* Sueño guajiro

Por: Jaime García Elías

* Sueño guajiro

* Sueño guajiro

Las jerarquías, en materia de futbol, se ganan o se pierden en la cancha; no en la mesa; tampoco en los medios de comunicación. Es el balón el que da y quita... En consecuencia, para tener una idea aproximada del nivel actual del futbol mexicano, a partir de criterios objetivos, habrá que esperar un rato: hasta que concluya el Mundial del año próximo en Rusia, para ser exactos.

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Por lo pronto, la composición de los combos para el sorteo de los grupos, el próximo 1º. de diciembre, denota, de entrada, que el futbol mexicano ha tenido un avance significativo.
Desde los tiempos en que a México se le etiquetaba como “el eterno adolescente del futbol mundial” o como “el inevitable finalista geográfico” de una zona marginal del mapamundi del esférico (la Concacaf) a la fecha, mucha agua ha pasado bajo el puente… y bastante de ella para bien.

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La pretensión de que México apareciera en el primer combo, por haber sido de los primeros países calificados y porque sus números en la eliminatoria zonal fueron casi perfectos, era ilusoria. La FIFA colocó en él a las siete primeras potencias del futbol mundial -Alemania, Brasil, Portugal, Argentina, Bélgica, Polonia y Francia-, según el ranking, más el país anfitrión, Rusia, aunque apenas ocupa el modesto peldaño 65 en el escalafón mundial.
El mismo criterio se siguió para confeccionar el segundo combo, en el que México está al lado de cinco países que lo preceden (España, Perú, Suiza, Inglaterra y Colombia) y dos que vienen detrás (Uruguay y Croacia) en el escalafón.

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Sin perseverar en el error que tantas veces se ha cometido en el pasado -lo que de humano pasa a ser diabólico, según San Agustín-, es previsible que a México le toque un rival de alto rango, el cabeza de serie, y dos de nivel teóricamente inferior. El indicio de la señalada mejoría estriba en que ya no se le asigna el rol de carne de los leones.
El mayor pecado, a reserva de conocer por su nombre propio a los rivales que le asignará el azar, sería dar por descontado que se llegará al quinto partido, a sabiendas de que quienes lo consigan tendrán un lugar asegurado entre los ocho primeros: algo que, historia y estadísticas en mano, sin ser misión imposible, parecería un sueño guajiro para el futbol mexicano.

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