Domingo, 05 de Abril 2020
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- Los más pobres

Por: Jaime García Elías

- Los más pobres

- Los más pobres

Aún está por verse la eficacia de las medidas que se tomen al respecto. No deja de ser un consuelo, sin embargo, saber que las más altas autoridades (“el Supremo Gobierno, que no se equivoca nunca”, diría Pito Pérez) buscan algunas estrategias que beneficien, en las actuales circunstancias, a los sectores socio-económicos más desprotegidos; a los que viven al día —tianguistas, taxistas, aparta-lugares, indigentes, etc.—, para decirlo sin retorcimientos retóricos… 

-II-

En la extensa y variopinta escala del subempleo —es decir, de las actividades económicas de personas que no tienen un salario fijo…, ni, en consecuencia, prestaciones o ahorros que les permitan afrontar con relativa tranquilidad las presentes circunstancias, sin vislumbrar, por remota que sea, la luz al final del túnel—, aún hay muchos rangos sociales que no han sido contemplados o incluidos en los planes gubernamentales precipitadamente garrapateados a últimas fechas. 

Botón de muestra, el correspondiente — por incómodo que pueda resultarles a las “buenas conciencias”— a las bailarinas de tabledances que fueron despedidas de sus trabajos “hasta nuevo aviso”, y a las que “El Universal” dedicó ayer un reportaje. Después de todo, ya el salmo advierte que muchas mujeres que se ganan el pan de sus hijos como pueden, con dolor y con vergüenza, y no necesariamente como quisieran ellas mismas y mucho menos como quisieran algunos moralistas (seguramente libres de pecado, lo que les confiere la autoridad moral suficiente para lanzarles la primera y las siguientes piedras), precederán en el Reino de los Cielos a quienes las señalan y aun condenan. 

-III

Tangencialmente, otro estamento socioeconómico vulnerable: el de la delincuencia; particularmente, el de la delincuencia ocasional, generada por la necesidad; por el hambre en muchas ocasiones… 

Al margen de una de las tronantes declaraciones del día, en “La Mañanera” de ayer, en el sentido de que las autoridades “no tolerarán” conductas delictivas so pretexto de las inevitables implicaciones económicas de la pandemia, cualquiera advierte, primero, que, a partir de la necesidad, conductas como los saqueos o los robos que ya han ocurrido en algunas ciudades del país, tenderán a repetirse; (por cierto, saquear se aplica comúnmente al apoderamiento ilegítimo, violento y multitudinario de alimentos, sobre todo; robar, a apropiarse de teléfonos celulares, pantallas de televisión, vehículos, etc., como también ha sucedido); y segundo, que del dicho de que esas conductas supuestamente no se tolerarán, al hecho de que haya capacidad para prevenirlas, evitarlas y —llegado el caso— sancionarlas…, hay un largo trecho. 

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