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Domingo, 26 de Mayo 2019
Ideas |

- “De película”

Por: Jaime García Elías

- “De película”

- “De película”

A veces, en la vida, las cosas pasan como en las películas. Pero no siempre, por desgracia…

-II-

El periodista, por acucioso, valiente y hasta temerario que pueda ser para ejercer su oficio, difícilmente es protagonista de la noticia. Las escasas excepciones a esa regla, normalmente, le asignan el rol de víctima, con las consecuencias consabidas: las protestas del gremio; la aseveración de que “México es uno de los países más peligrosos para el ejercicio del periodismo”; las declaraciones de funcionarios públicos -gobernadores, procuradores…- en el sentido de que “se llegará al fondo en las investigaciones”; por supuesto, de que “este crimen execrable no quedará impune”. Y, al final del cuento, en la mayoría de los casos, el desenlace que dio Samaniego a su versión de la fabulilla de El Parto de los Montes: “Después de tanto ruido… sólo viento”.

Esta semana, un periodista (Héctor de Mauleón) estuvo, tangencialmente, en el foco de la noticia. Su chofer y escolta lo dejó en un restaurante de la Ciudad de México y se retiró del lugar para estacionar el automóvil. En eso estaba cuando se le aproximaron dos maleantes, armados, con la intención expresa de robarse el vehículo. El escolta, militar retirado, tomó el arma que tenía bajo la pierna derecha, y les hizo sendos disparos que resultarían mortales… El asalto se frustró, y muy probablemente los jueces decidan que la legítima defensa aplica como atenuante, y eximirán de sanción penal al homicida (que no asesino).

-III-

Cuando el pasajero de un camión dispara y mata al asaltante que había robado a los pasajeros -la historia ha sucedido varias veces-, los testigos se niegan a dar datos que permitan identificar al homicida. Interpretan que se ha hecho justicia por propia mano…

En el caso, las reacciones en las redes sociales -lo que los antiguos llamaban “la vox populi”- concuerdan, en lo general, en que “los ladrones se lo buscaron”… Ocasionalmente se matiza: el mismo día que ocurrió el hecho referido, hubo, con toda seguridad, varios asaltos que se consumaron… y tal vez alguno en que la intentona de defensa resultó fallida, y los asaltantes no solo perpetraron el robo, sino lesionaron y quizás hasta mataron al ciudadano.

La gran pregunta sería esta: ¿cuántos ciudadanos -periodistas, obreros, empleados, artistas, deportistas: lo que usted quiera, lector amable-, en este bendito país, tienen a su ángel de la guarda disfrazado de (y entrenado como) chofer y escolta…?

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