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Viernes, 22 de Febrero 2019

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- ¿“Colorín colorado…”?

Por: Jaime García Elías

- ¿“Colorín colorado…”?

- ¿“Colorín colorado…”?

El jurado ya emitió su veredicto: “Culpable”. El juez emitirá la sentencia -cadena perpetua, casi seguramente- el próximo 25 de junio. Joaquín Archivaldo Guzmán Loera (a) “El Chapo”, la mayor celebridad en la historia del hampa en México, actualmente de 61 años, cumplirá la sentencia, presumiblemente, en una cárcel de Florence, Colorado, llamada “La Alcatraz de las Montañas Rocosas” y considerada la más segura de Estados Unidos.

¿Fin de la historia…? ¿Hora de rubricar el relato con el proverbial “…Y colorín colorado, este cuento se ha acabado…”?

-II-

Entre las consideraciones obligadas de la noticia, la primera -obligada- corre a cargo del morbo: si el tristemente célebre narcotraficante (o “agricultor”, como modestamente se refirió a sí mismo al ingresar, en 1963, al penal de Puente Grande, meses después del asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, con quien, según la versión oficial, lo confundieron los sicarios que lo cazaron en el Aeropuerto de Guadalajara), en efecto, permanecerá encarcelado el resto de sus días, o si su astucia y su capacidad de comprar voluntades le permitirán protagonizar otra fuga peliculesca, como las dos que realizó, a cual más espectacular, en cárceles mexicanas “de máxima seguridad”.

Otras consideraciones constituyen, a la par, un elogio de los observadores a la eficiencia del sistema judicial estadounidense, y una crítica a las deficiencias del que impera en México. En aquel, la impunidad es la excepción; en éste, la regla: sólo 5% de los autores de los delitos denunciados pisan la cárcel; muchos de ellos continúan su carrera delincuencial dentro de los reclusorios, donde el hacinamiento hace imposible la readaptación social de los internos y propicia el “autogobierno”.

-III-

Por otra parte, considerando que el proceso se desarrolló en el extranjero -en Brooklyn, concretamente-, los tratados de extradición exigen que las autoridades mexicanas reciban un reporte pormenorizado del mismo. Así, sabrán que los testigos involucraron a notorios mandos policiacos, altos funcionarios públicos e incluso al ahora ex Presidente Peña Nieto -a quien se dio el mérito de su recaptura y quien dispuso su extradición- en la sofisticada red de complicidades que facilitaba sus “negocios”.

La gran pregunta es si a partir de esos reportes se emprenderán acciones legales, acá, en contra de quienes, incluso en los años en que el Gobierno federal emprendió la cuestionada “Guerra contra el Narcotráfico”, hacían como que jugaban con los buenos, pero medraban cerrando un ojo (y cruzado los dedos)… a favor de los malos.
 

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