La doctora Andrea Fabiola Aguilar Hernández es médico cirujano y partero por la Universidad Autónoma de Guadalajara, cuenta con un máster en Medicina Estética por el Instituto Mexicano de Medicina Antienvejecimiento y Estética así como un máster en Dermocosmética y máster en Medicina Antienvejecimiento y Longevidad por la Universidad de Barcelona.Actualmente ejerce sus especialidades en consulta privada y acompaña a sus pacientes durante las diferentes etapas del envejecimiento desde una perspectiva médica, estética y preventiva. Al respecto, expresa “creo profundamente que el objetivo de la medicina estética no debe ser cambiar un rostro, sino preservarlo, cuidarlo y permitir que envejezca de una manera armónica. Me gusta trabajar respetando las facciones, expresiones y características que hacen única a cada persona. Para mí, rejuvenecer significa verte bien en la etapa de vida en la que estás”.Para ello, trabaja principalmente en tratamientos médicos orientados a la prevención y tratamiento de los signos del envejecimiento, armonización facial y mejoramiento de la calidad de la piel con toxina botulínica, ácido hialurónico, bioestimuladores de colágeno y protocolos personalizados de skincare y dermocosmética.Manifiesta que entre las principales inquietudes de sus pacientes mujeres “es el melasma y las alteraciones de la pigmentación”, en estos casos, trabaja con protocolos individualizados que pueden incluir peelings de grado médico, tratamientos bien tolerados con una recuperación lo más cómoda posible.Sus tratamientos son tanto para mujeres como hombres que entienden el cuidado estético es parte de su bienestar integral y desean verse bien sin perder su esencia. A jóvenes interesados en la prevención y el cuidado temprano de su piel así como para personas que buscan transitar el envejecimiento de una forma saludable, sutil y consciente.Explica que su mayor reto profesional “ha sido mantener una filosofía de resultados naturales dentro de una industria en la que constantemente aparecen tendencias, tratamientos y estándares estéticos nuevos”. Y enfatiza que “como médicos tenemos la responsabilidad de saber decir “no” cuando un procedimiento no está indicado, aunque el paciente lo solicite”. Agrega que otro gran reto ha sido mantenerse “en formación constante. La medicina estética evoluciona rápidamente y considero indispensable estudiar, actualizarme y cuestionar continuamente mi propia práctica para poder ofrecer tratamientos cada vez más seguros, fundamentados y personalizados”.Su mayor satisfacción es “ver cómo un cambio sutil puede transformar la manera en que una persona se percibe”.Acerca de las tendencias de bienestar relacionadas con su profesión, comenta que en esta época hay una transición de una “medicina estética enfocada en corregir a una enfocada en prevenir, regenerar y preservar”, ya que cada vez hay más interés por la calidad de la piel, la estimulación de colágeno, los tratamientos regenerativos, la dermocosmética personalizada, la prevención del envejecimiento y la longevidad”.Su sueño profesional es lograr un espacio integral donde converjan sus especialidades, “quiero que mis pacientes encuentren un lugar donde no solamente vayan a realizarse un procedimiento, sino donde exista una estrategia médica a largo plazo para cuidar su piel, su rostro y su proceso de envejecimiento. También quiero continuar preparándome internacionalmente, incorporar nuevas tecnologías y protocolos basados en evidencia y contribuir a cambiar la percepción de la medicina estética”.