La Salmonella puede estar presente en alimentos de consumo cotidiano sin modificar su olor, sabor o apariencia. Huevos, pollo, leche no pasteurizada, harina y algunos vegetales se encuentran entre los productos que requieren mayor cuidado, especialmente cuando se consumen crudos o poco cocidos.La Salmonella es una bacteria que puede provocar una infección intestinal conocida como salmonelosis. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), puede encontrarse en distintos alimentos y propagarse cuando estos son consumidos crudos, poco cocidos o se contaminan durante su manipulación. Entre los productos que requieren especial atención se encuentran huevos, carnes, aves, leche y productos no pasteurizados, frutas, verduras, brotes y harina. Es importante aclarar que esto no significa que todos estos alimentos estén contaminados. El riesgo aumenta cuando no se cocinan adecuadamente, se almacenan de manera incorrecta o entran en contacto con superficies y productos contaminados. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) también señala que Salmonella puede estar relacionada con diferentes alimentos, incluidos huevos, carnes, aves, lácteos y productos agrícolas.Los huevos crudos o poco cocidos se encuentran entre los alimentos que las autoridades sanitarias recomiendan manejar con precaución. El riesgo también puede presentarse en preparaciones que utilizan huevo sin cocinar, como algunas masas, aderezos y otras recetas. La FDA recomienda cocinar los huevos hasta que la clara y la yema estén firmes y utilizar productos de huevo pasteurizados cuando una preparación requiere que permanezcan crudos.El pollo y otras aves también deben cocinarse completamente. Uno de los principales riesgos durante su preparación es la contaminación cruzada, ya que los jugos del pollo crudo pueden entrar en contacto con tablas, cuchillos, platos, manos y otros alimentos. Por ello, los CDC recomiendan mantener separadas las carnes, aves, pescados y huevos crudos de los alimentos que ya están listos para consumir. La leche cruda o no pasteurizada es otro producto que requiere especial atención. Los CDC advierten que puede contener diferentes microorganismos capaces de provocar enfermedades, entre ellos Salmonella, E. coli, Listeria y Campylobacter. La pasteurización permite reducir la presencia de estos microorganismos, por lo que las autoridades sanitarias recomiendan elegir productos pasteurizados. Pueden contaminarse durante diferentes etapas de producción, procesamiento, transporte o manipulación. Por esta razón, es recomendable lavarlas bajo agua corriente antes de comerlas, cortarlas o pelarlas. Los brotes crudos, por su parte, también requieren precaución debido a las condiciones cálidas y húmedas necesarias para su crecimiento.Un alimento que puede pasar desapercibido cuando se habla de intoxicaciones alimentarias es la harina. Los CDC advierten que consumir harina, masa o mezclas crudas puede representar un riesgo, ya que la harina puede contener bacterias y los huevos utilizados en algunas masas también pueden estar contaminados. Esto significa que probar masa de galletas, pasteles u otras preparaciones antes de hornearlas no es una práctica completamente segura. La cocción adecuada ayuda a eliminar los microorganismos que pueden estar presentes en estos ingredientes.Evitar la infección no significa necesariamente eliminar estos alimentos de la dieta. En la mayoría de los casos, la correcta manipulación, cocción, almacenamiento y separación de los alimentos son medidas fundamentales para reducir el riesgo.Los CDC resumen la prevención en cuatro acciones principales: limpiar, separar, cocinar y refrigerar correctamente los alimentos. Esto incluye lavarse las manos después de manipular productos crudos, mantener carnes y huevos separados de alimentos listos para consumir, cocinar completamente los productos que lo requieran y refrigerar adecuadamente los alimentos perecederos. También es importante evitar consumir leche no pasteurizada, lavar frutas y verduras antes de comerlas y no probar masas o mezclas que contengan harina o huevos crudos.Uno de los principales problemas es que un alimento contaminado no necesariamente presenta cambios visibles. La Salmonella no tiene por qué modificar el olor, sabor o apariencia del producto, por lo que observarlo no es suficiente para determinar si es seguro.Los datos del CDC muestran que los brotes de enfermedades transmitidas por alimentos pueden estar relacionados con diferentes grupos de productos. En su resumen de brotes de 2024, la agencia documentó investigaciones relacionadas con productos agrícolas, pollo, lácteos y aves de traspatio, entre otros alimentos.Por ello, la recomendación de las autoridades sanitarias no consiste en evitar todos estos alimentos, sino en conocer los riesgos y aplicar medidas de seguridad durante su preparación. Cocinar correctamente los productos de origen animal, mantener separados los alimentos crudos y preparados, lavarse las manos y elegir productos pasteurizados son algunas de las acciones que pueden ayudar a reducir las posibilidades de una infección por Salmonella.Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp https://www.whatsapp.com/channel/0029VaAf9Pu9hXF1EJ561i03BB