Domingo, 12 de Julio 2026
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¿Por qué no es recomendable cocinar todos los días con aceite de coco?

Según expertos este tipo de aceite tendría una característica que lo volvería “peligroso” para la salud si se le compara con otros aceites vegetales

Por: Tomás Iván García Enciso

La pulpa fresca, el agua de coco o algunos productos derivados pueden formar parte de una alimentación equilibrada. CANVA

La pulpa fresca, el agua de coco o algunos productos derivados pueden formar parte de una alimentación equilibrada. CANVA

El aceite de coco ha ganado popularidad en los últimos años como un supuesto “superalimento”, se ha vuelto común encontrarlo en recetas, productos de belleza e incluso como sustituto del aceite de oliva o la mantequilla. Sin embargo, diversos especialistas en nutrición y cardiología advierten que su consumo diario no es tan beneficioso como suele difundirse en redes sociales.

Aunque el aceite de coco contiene algunos compuestos con propiedades interesantes, la evidencia científica actual coincide en que no debe considerarse una grasa de uso habitual, especialmente para personas con colesterol elevado o enfermedades cardiovasculares.

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Organizaciones médicas internacionales recuerdan que ningún alimento por sí solo garantiza una buena salud y que la calidad de la alimentación depende del conjunto de hábitos, no de un ingrediente aislado.

¿Por qué el aceite de coco genera tanta controversia?

El principal motivo es su composición, cerca del 90% de la grasa del aceite de coco corresponde a grasas saturadas, una proporción incluso superior a la de la mantequilla. Una sola cucharada aporta alrededor de 12 gramos de grasa saturada, una cantidad considerable si se compara con otros aceites vegetales utilizados en la cocina.

Las grasas saturadas se asocian con un aumento del colesterol LDL, conocido como "colesterol malo", uno de los principales factores de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares cuando se mantiene elevado durante largos periodos.

El cardiólogo Frank Hu ha señalado que, con la evidencia disponible, no existen pruebas sólidas que respalden el consumo habitual de aceite de coco como una opción cardioprotectora, recomendando priorizar grasas insaturadas como el aceite de oliva y otros aceites vegetales.

De forma similar, la Asociación Americana del Corazón recomienda limitar la ingesta de grasas saturadas porque su sustitución por grasas insaturadas ayuda a disminuir el colesterol LDL y reduce el riesgo cardiovascular.

¿Quiénes deberían tener mayor cuidado?

Los especialistas destacan que las personas con hipercolesterolemia familiar, colesterol elevado, hipertensión, diabetes o antecedentes de enfermedad cardiovascular deben prestar especial atención al consumo de aceite de coco. En estos casos, incrementar la ingesta de grasas saturadas puede dificultar el control del colesterol y aumentar el riesgo de complicaciones a largo plazo.

La nutricionista Penny Kris-Etherton, profesora emérita de la Universidad Estatal de Pensilvania, ha explicado que los aceites ricos en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas ofrecen un perfil mucho más favorable para la salud del corazón que el aceite de coco.

Esto no significa que consumir coco ocasionalmente sea perjudicial, La pulpa fresca, el agua de coco o algunos productos derivados pueden formar parte de una alimentación equilibrada, siempre que se consuman con moderación y dentro de una dieta variada.

¿Cuál es la mejor grasa para cocinar?

La mayoría de las guías internacionales de alimentación coinciden en señalar al aceite de oliva extra virgen como una de las mejores opciones para el consumo diario. Su elevado contenido de grasas monoinsaturadas y antioxidantes se ha relacionado con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión y deterioro cognitivo.

Además, diversos estudios sobre la dieta mediterránea han demostrado que sustituir grasas saturadas por aceite de oliva puede mejorar el perfil de colesterol y favorecer la salud cardiovascular.

Por esta razón, nutricionistas recomiendan utilizar aceite de oliva tanto para cocinar como para aderezar ensaladas y otros alimentos, reservando el aceite de coco para preparaciones específicas o un consumo ocasional.

¿Conviene eliminar por completo el aceite de coco?

Los especialistas coinciden en que no es necesario prohibirlo, sino consumirlo con moderación, es decir, si una persona disfruta su sabor o lo utiliza en recetas específicas, puede incluirlo ocasionalmente dentro de una alimentación equilibrada. El problema aparece cuando se convierte en la principal fuente de grasa de la dieta o se consume creyendo que ofrece beneficios superiores a otros aceites.

También es importante recordar que muchos productos ultraprocesados utilizan aceite de coco por su estabilidad y textura, por lo que revisar las etiquetas nutricionales ayuda a controlar la cantidad de grasas saturadas ingeridas diariamente.

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En definitiva, el consenso científico actual señala que el aceite de coco no es un alimento "milagroso". Su consumo ocasional no representa un problema para la mayoría de las personas, pero utilizarlo todos los días como sustituto del aceite de oliva no ofrece ventajas demostradas para la salud y, en algunos casos, podría resultar contraproducente.

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