Escuchar a un perro estornudar durante un momento de juego o al recibir caricias suele generar preocupación por su salud. Sin embargo, este comportamiento rara vez indica una enfermedad respiratoria y funciona como una herramienta para la comunicación emocional del animal.El adiestrador canino francés Tony Silvestre explica que los estornudos en los perros no siempre están vinculados a un resfriado o a un problema médico. En múltiples contextos, esta acción fisiológica es una respuesta directa a la excitación, la alegría o la anticipación que experimenta el animal en su entorno.La comunicación canina abarca un espectro de señales vocales y corporales. Dentro de este sistema, el estornudo actúa como un mecanismo para expresar un estado de ánimo particular, alejándose de la concepción tradicional que lo asocia exclusivamente con la expulsión de agentes patógenos del organismo.Durante las interacciones lúdicas, es común que los perros emitan estornudos cortos y repetitivos. Esta conducta tiene el propósito de informar a otros perros o a los humanos que la situación es amistosa y que su nivel de energía no debe interpretarse como una amenaza.En el contexto del juego, el estornudo funciona como una señal de apaciguamiento. El animal utiliza este recurso para comunicar que los gruñidos, mordiscos suaves o persecuciones forman parte de una actividad recreativa y no de un conflicto real o una agresión territorial.Además del juego, los perros también presentan esta reacción al recibir caricias prolongadas o justo antes de salir a dar un paseo. La anticipación de una actividad genera un nivel de excitación que el sistema nervioso del animal libera a través de este reflejo respiratorio.Fisiológicamente, la emoción provoca una contracción muscular que culmina en el estornudo. Por lo tanto, observar el contexto en el que ocurre la acción resulta fundamental para determinar si se trata de una expresión emocional o de un síntoma clínico que requiera atención.A pesar de su función comunicativa, el estornudo también cumple su propósito biológico original de despejar las vías respiratorias. Los perros poseen un olfato sensible, lo que los hace susceptibles a irritantes ambientales presentes en el hogar o en espacios exteriores.El polvo, el polen o los aerosoles químicos utilizados en productos de limpieza domésticos son desencadenantes habituales. Cuando estas partículas ingresan al sistema respiratorio del perro, el organismo reacciona de manera automática para expulsar el agente invasor y proteger las mucosas nasales.Otra causa frecuente de los estornudos físicos es la introducción de cuerpos extraños en el conducto nasal. Durante las excavaciones en la tierra o al olfatear el pasto, es posible que pequeñas ramas, semillas o insectos queden atrapados, provocando episodios de estornudos continuos.La intervención de un profesional de la veterinaria se vuelve necesaria cuando los estornudos pierden su carácter esporádico o lúdico. Si el comportamiento se presenta en forma de ataques prolongados y sin un estímulo emocional evidente, es imperativo realizar una evaluación médica.Existen condiciones de salud específicas, como la presencia de ácaros nasales o infecciones bacterianas, que requieren tratamiento farmacológico. Estas patologías suelen acompañarse de otros signos clínicos que el propietario debe monitorear para proporcionar información precisa durante la consulta.Los síntomas de alerta incluyen secreción nasal abundante, hemorragias, dificultad para respirar o sacudidas constantes de la cabeza. Ante la aparición de cualquiera de estos indicadores, la recomendación estándar es suspender las actividades habituales y buscar asistencia médica para garantizar el bienestar del animal.Esta nota fue creada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor. ***Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de Whatsapp***OB