Detrás del bullicio comercial y los disfraces de plástico se oculta una festividad con profundas raíces cristianas. Lejos de lo que suele creerse, la palabra Halloween proviene de la contracción inglesa “All Hallow's Eve”, cuya traducción literal es la “Víspera de Todos los Santos”. Sin embargo, sus antecedentes históricos se remontan al Samhain de las antiguas tribus celtas, una celebración que marcaba el final de las cosechas y el inicio del invierno.Los celtas creían que durante esa noche el dios de la muerte permitía a los difuntos caminar entre los vivos. Para despistar a los espíritus malignos, los pobladores adoptaron la costumbre de utilizar disfraces temáticos. Con la evangelización de Europa, la Iglesia cristianizó la festividad para conmemorar a los fieles difuntos y a los santos. No obstante, la migración irlandesa hacia Estados Unidos en el siglo XIX y el impulso de Hollywood despojaron a la fecha de su sentido trascendente, convirtiéndola en un producto de consumo masivo centrado en el terror superficial.Más allá de la diversión superficial, sectores eclesiásticos advierten sobre los riesgos vinculados al ocultismo durante esta fecha. Diversos grupos neopaganos y sectas consideran el 31 de octubre como el día más relevante de su calendario anual, asociado con rituales y corrientes contrarias al cristianismo.En este contexto, figuras como el exorcista Francesco Bamonte, vicepresidente de la Asociación Internacional de Exorcistas, han señalado que la celebración actual normaliza simbolismos vinculados al horror y la muerte. Aunque millones participan sin intenciones oscuras, los especialistas eclesiásticos recuerdan que la festividad comercial promueve estéticas y corrientes espirituales que se alejan por completo del mensaje evangélico de esperanza.Como alternativa a la marea comercial y al culto a la oscuridad, la iniciativa Holywins (cuyo nombre juega con el significado de "la santidad vence") ha ganado terreno en distintos países de Europa y América Latina. Nacida originalmente en París en 2002 y promovida en España desde 2009, esta propuesta busca reconquistar el sentido original de la víspera de Todos los Santos.En lugar de monstruos o brujas, los participantes, especialmente los niños, se disfrazan de santos y figuras eclesiásticas destacadas, como la Madre Teresa de Calcuta o san José. La celebración incluye actividades comunitarias, procesiones parroquiales, talleres infantiles y momentos de Adoración Eucarística para recordar que la verdadera victoria sobre la muerte pertenece a la luz y la fe cristiana.Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp https://www.whatsapp.com/channel/0029VaAf9Pu9hXF1EJ561i03BB